Pelicula:

Frank Tashlin (1913-1972) fue un director al que seguramente la Historia del Cine recuerde por la serie de películas que rodó al servicio de Jerry Lewis, para el que hizo un total de 8 películas: Artistas y modelos, Loco por Anita, Yo soy el padre y la madre, Tú, Kimi y yo, El ceniciento, ¡Qué me importa el dinero!, Lío en los grandes almacenes y Caso clínico en la clínica. Pero en realidad Tashlin fue algo más que el cineasta “de cámara” de Lewis (y en algunas de ellas también de Dean Martin, en la dupla que configuraron ambos en varios films, a la manera del clown y el augusto del circo): comenzó como animador, trabajó para Warner y Disney, fue después sucesivamente “gagman”, guionista, productor y director, y sobre todo fue un hombre dotado de una rara capacidad para el humor del absurdo (no en vano también estuvo en los guiones de Una noche en Casablanca y Amor en conserva, de los hermanos Marx).

En los años sesenta, tras dedicarse en cuerpo y alma a Jerry Lewis, su estrella fue languideciendo, pero aún tuvo arrestos para darnos algunas muestras de su talento, como esta Una sirena sospechosa, en principio un vehículo a mayor gloria de una entonces muy popular Doris Day (aunque las nuevas modas y modos iban haciendo mella en esa popularidad), pero que Tashlin supo llevar a su terreno de la comedia alocada y absurda. 

La historia se ambienta en su momento histórico, a mediados de los años sesenta. Conocemos a Jennifer Nelson, quien se disfraza de sirena para mostrarse como tal a los turistas de un barco propiedad de su padre en la costa de California, en un numerito montado “ad hoc”. En una de esas representaciones el anzuelo de pesca de Bruce Templeton (reputado científico que ha inventado un aparato para simular la falta de gravedad en la Tierra) se le engancha en la cola postiza y la deja sin nada bajo el agua, lo que hace que ambos traben conocimiento, aunque de forma un tanto accidentada… Jennifer, además de sirena de pacotilla, trabaja en una empresa en el mismo edificio en el que está radicada la NASA, en la que trabaja Templeton, donde están muy recelosos pensando que los rusos quieren robarles su invento de la falta de gravedad… Jennifer es viuda, y de vez en cuando llama por teléfono a su perro (que se llama Vladimir…) a su casa para que al oír el timbre se mueva, porque el chucho hace poco ejercicio… pero esas llamadas a Vladimir mosquean a un guardia de seguridad hipermotivado, que sospecha que la viudita en realidad es una agente soviética que está intentando robar el descubrimiento de Templeton, quien sin embargo se siente cada vez más interesado (sexual/sentimentalmente) por la viudita alegre… 

Con unos divertidos títulos de crédito iniciales hechos con animación, típicos de la época, y en los que además Tashlin era todo un experto, pronto confirmaremos que, como es sabido, la comedia del Hollywood de los años sesenta era ya más picante y explícita que la de las décadas anteriores, como en esa primera secuencia en la que el personaje de Doris se queda sin la parte de abajo dentro del agua, algo impensable en los años cincuenta y no digamos en los cuarenta… En la comedia de esta década ya había insinuaciones sexuales bastante evidentes, ya no era todo amor platónico, sino que, aunque de forma por supuesto sutil, se hacía ver que los enamorados no solo querían estar uno al lado del otro por elevadas razonas románticas, sino también por otras algo menos elevadas… 

La peli, sin alcanzar el estado de gracia de la comedia “screwball” (de la que es un evidente ejemplo, con su humor absurdo y alocado) de la época clásica, es sin duda una muy agradable comedia muy característica de su tiempo, jugando inteligentemente con temas como las nuevas tecnologías (con escenas como la cocina ultramoderna, en la que todo está automatizado, incluso con un antecedente del popular electrodoméstico Roomba -sí, el disco limpiador ese en el que se pasean impávidos los gatos…-) y también cachondeándose a modo con las paranoias de la Guerra Fría y los supuestos agentes secretos rusos en busca de grandes secretos de estado. 

Hay también humor físico, en el que los norteamericanos han sido siempre maestros (hablamos de gente como Chaplin, Keaton o Lloyd, nada menos…), pero también, y con fruición, comedia de enredo, con los consecuentes malentendidos que lo lían todo… todo ello con un humor suave, a veces un punto picante, en una película en la que Tashlin, aunque ya no contaba con Jerry Lewis, ensayó ese mismo humor patoso en el que este era todo un especialista, centrando el director ese tipo de humor en dos personajes, la propia Jennifer (Doris Day), una mujer que está metiendo la pata continuamente, en especial en todo lo que tiene que ver con los objetos, con los que parece estar peleada, convirtiéndose de esta manera en la heredera natural del Lewis de las comedias de Tashlin; y el desastroso agente secreto ruso que compone Dom DeLuise, cuyas escenas están llenas de un humor a la vez físico y “nonsense”, ese humor tonto que también desarrollaba Lewis (bueno, y Bob Hope, y Danny Kaye, etcétera…) 

Además, Doris Day se marca varias canciones (como por lo demás era frecuente en sus películas), incluida la famosa Qué será, será, que cantaba en El hombre que sabía demasiado (versión 1956), de Hitchcock, en un evidente guiño a aquel famoso film. 

Todo ello en tono amable, divertido, no tomándose muy en serio a sí misma, lo que siempre es un punto a su favor, en una comedia de enredo a la par que romántica, combinada con una parodia del cine de agentes secretos, en aquellos años ya muy en boga tras el éxito de las pelis de James Bond, y en la que no faltan los gags de la comicidad de “slapstick”: el tartazo en la cara, la patada en el trasero; el humor físico, en definitiva…

Buen trabajo protagonista, con una Doris Day un tanto pasada de rosca, pero es que el papel evidentemente lo pedía… A su lado, Rod Taylor asume su papel subsidiario tras la estrella, y hace un trabajo apañado. Buen reparto de secundarios, desde John McGiver (nada que ver con el de la serie televisiva de igual apellido…) hasta Dom DeLuise, un tipo de un humor muy peculiar, al que le sacaron notable partido aquellos dos tíos con más cara que espalda que respondían a los nombres de Mel Brooks y Gene Wilder.

(27-08-2025)


 


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110'

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Una sirena sospechosa - by , Nov 29, 2025
3 / 5 stars
Humor patoso, parodia de espías y comedia romántica