Película: 45 años

En las relaciones de parejas en el cine y en la vida se dan muchas combinaciones posibles, de matrimonios muy duraderos, de otros que a pesar de los años se rompen y también los que duran poco, debido a una mala elección de los cónyuges, la infidelidad, el poco aguante al sobrellevarse, la falta de confianza o apagarse el amor.

La historia que nos cuenta esta película es la del primer caso. Kate está sumida en la preparación de su 45 aniversario de boda, no tienen hijos, y su marido Geoffrey recibe una carta desde Suiza con una noticia que le lleva al pasado. Hace 50 años sufrió un accidente con Katya, su novia de entonces, en los Alpes suizos, al caer ella en una grieta de un glaciar durante una excursión y acaban de descubrir su cuerpo conservado en el hielo durante todo ese tiempo.

Geoff se mete en sus recuerdos y Kate sigue con los preparativos de la fiesta pero trata de controlar un absurdo ataque de celos. Todo parece normal pero la convivencia ha cambiado. A medida que la fiesta se acerca ambos se sumergen cada vez más en el pasado. Kate tiene la sensación de ser una extraña en su propia vida, al conocer un secreto de aquella relación.

El film cuenta lo que sucede día a día, alternando las cosas cotidianas con la dudas que surgen hasta la fecha de la celebración del aniversario que, al verse enfrentados a unas emociones inesperadas, no acaban de convivir con los sentimientos desconocidos que surgen. A lo largo de la narración se tocan temas como la vejez, las relaciones matrimoniales, los celos, la soledad, la desconfianza, el perdón. Tras 45 años juntos algo puede romper esa relación, ya que ella empieza a pensar que convive con una persona a la que no conoce.

El guion del propio Andrew Haigh, que modifica bastante el original relato de David Constantine en el que se basa, en cuanto a la época y edad de los protagonistas, podía haber añadido un poco de suspense a lo que sucedió en aquel hecho de la muerte de Katya que habría cambiado el rumbo de esta historia y convertirla en algo distinta, sin embargo prefiere permanecer fiel a lo que se marca en el relato original, con un enfado absurdo de Kate por algo que ocurrió cuando aún no se habían conocido y empezado su relación, como ella misma reconoce.

Uno de los aciertos es que se va desvelando ese pasado de Geoff poco a poco, lo que mantiene el interés del espectador en el transcurrir del tiempo en el que apenas pasa nada que sea extraordinario y con una cierta lentitud, como pasan los días y los años cuando se llega a la vejez.

Los personajes están muy bien dibujados, con honestidad y sinceridad, y tanto Tom Courtenay como Charlotte Rampling hacen un notable trabajo incorporando con gran naturalidad los caracteres que les han tocado en suerte, sin máscara por parte de él, sin maquillaje en el caso de ella.

Fue la más valorada en el Festival de cine de Berlín con el Oso de Plata a los dos protagonistas y supone el tercer largometraje del director británico Andrew Haigh, que tiene bastante correlación con su cinta anterior, Weekend (2011), que también trataba de una relación de pareja pero esa vez joven y de dos hombres de temática gay.

Haigh realiza con una gran sutileza, con honestidad este drama intimista que nos invita a reflexionar sobre el amor.



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93'

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45 años - by , Dec 29, 2015
3 / 5 stars
Escenas de un matrimonio