Película: Danny the dog Indicamos en género "acción", aunque también es "thriller" y "drama": a veces hay que hacer elecciones complicadas... Podría decirse, sin caer en la blasfemia cinematográfica, que "Danny the dog" es una versión libérrima y actualizada de clásicos tales como "El enigma de Gaspar Hauser", de Herzog, o "El pequeño salvaje", del gran Truffaut, aunque, por supuesto, carece de la entidad de ambas películas. Pero a su manera el nudo argumental es el mismo: cómo reeducar hacia la humanidad a un ser desprovisto de sentimientos ni de vida en sentido estricto. Un mafioso especializado en cobrar morosos por métodos expeditivos entrena a un niño chino, al que ha dejado huérfano, para convertirlo, ya de adulto, en una especie de perro humano que responde al reflejo pavloviano cuando le libera de su correa (de ahí el título original, ese "Unleashed" o "Sin correa") de can y le espeta, casi le esputa, "¡Mata!". Ese infrahombre conocerá la vida real, la familia, las emociones, las cosas nobles del ser humano, a través de un viejo ciego, afinador de pianos, y su hijastra adolescente, que le acogen sin preguntas (es un punto débil de la trama: hoy día eso no lo hace nadie, salvo las Hermanas de la Caridad), a pesar de los alevosos indicios que presenta, y, contra toda esperanza, lo recuperan para la humanidad, lo alejan de la violencia y la muerte, a la que el redimido habrá de volver, sin embargo, para proteger a su nueva familia.
Estamos, desde luego, ante una película de acción, pero hay una clara distancia entre este drama sobre la recuperación de la identidad del hombre y las alocadas luchas sin sentido de tantos filmes en los que las artes marciales son el eje de toda la trama. Aquí la acción es, afortunadamente, subsidiaria de la idea dramática central. A ello no es ajeno, desde luego, el guión y la producción de Luc Besson, el cineasta francés, evidente "alma mater" del filme, y tampoco, por supuesto, la presencia serena y siempre balsámica del gran Morgan Freeman, en una incursión en el cine europeo que ojalá se repita. Bob Hoskins compone uno de esos malos absolutos que tan bien se le dan (recuérdese el despiadado oficial bolchevique de "Enemigo a las puertas"), y el protagonista, Jet Li, que parece el nombre de un avión chino, cumple holgadamente en su faceta de acrobático luchador de pugnas coreografiadas, aunque como actor dramático sea más limitado, sin que por ello quepa hacerle reproche alguno: es más que suficiente su esfuerzo por intentar estar a la altura de los dos monstruos, Freeman y Hoskins, que se comen, literalmente, la pantalla. En cuanto al director, Louis Leterrier, su pedigrí de cineasta vinculado al cine de acción francés (su anterior cinta es "Transporter") le hacía el hombre adecuado para las muchas luchas de artes marciales que se suceden durante la película, con especial hincapié en la curiosísima escena del protagonista y un luchador que parece enteramente Coto Matamoros, pero con más mala leche (si ello es posible...), peleando en el angosto hueco de un cuarto de baño de apenas un metro de ancho, una inverosimilitud ciertamente imaginativa; sin embargo, no era Leterrier el más conveniente para la parte dramática, en la que se adivina que Besson ha puesto algo más que los diálogos...

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Duración

100'

Año de producción

Danny the dog - by , Jun 11, 2005
2 / 5 stars
¡Mata!