Película: El asesinato de un corredor de apuestas chino

John Cassavetes fue uno de los más interesantes cineastas (además de prolífico actor) de lo que podríamos llamar el proto-indie, el antecedente del actual cine independiente norteamericano, un cine que, sin renunciar, lógicamente, a tener cierta repercusión en las taquillas, ponía en el primer lugar de sus prioridades contar historias que interesaran a la gente, que hablara de cosas cotidianas, de personajes cercanos, lejos de las mitificaciones del cine comercial al uso, de su tendencia a lo superficial, a lo banal. Entre 1958 y 1986 hizo como director doce largometrajes (además de algunos episodios de teleseries), conformando un corpus fílmico de notable interés, una obra poliédrica que siempre buscó acercarse a la realidad de su tiempo y de su sociedad. En esa obra destacan potentes films como Sombras, su ópera prima, pero también Faces, Husbands, Una mujer bajo la influencia (quizá su obra maestra) y Gloria (la versión de 1980; hay una posterior de Sidney Lumet, muy inferior), acaso su película más comercial.

También El asesinato de un corredor de apuestas chino tiene interés. Narra la historia de un hombre, Cosmo Vittelli, propietario de un garito de “strip-tease” en Nueva York, que se endeuda por una cifra muy importante jugando a las cartas, por lo que sus acreedores le obligan a, para cancelar esa deuda, matar al corredor de apuestas chino del título. Inicialmente renuente ante tal cosa, cuando los mafiosos le aprietan las tuercas, Cosmo tendrá que hacer de tripas corazón y hacer lo que se le ordena...

Con una fotografía premeditadamente oscura, con un desaliño formal que busca darle un tono de realismo sucio al film, El asesinato... es una película más que curiosa, que retrata ambientes sórdidos como el del club de “strip-tease” que regenta el protagonista, un ambiente que, sin embargo, tiene también su cotidianidad, su rebotica, sus interiores, en los que no hay glamour ni chicas despampanantes. Buen retrato también del protagonista, un hedonista que vive al día y al que su mala cabeza le hace meterse en un embrollo que le supera. Formalmente Cassavetes opta por utilizar con cierta frecuencia la cámara al hombro, en un tiempo en el que ese recurso estilístico era poco habitual, con lo que conseguía un efecto de cercanía del espectador a los personajes y a las escenas y ambientes retratados. También es llamativa la recurrencia de Cassavetes a los primeros planos, sobre todo en el caso del protagonista, Ben Gazzara (uno de sus actores fetiche), cuyo rostro cartografía con frecuencia, manteniendo la cámara prolongadamente en ese primer plano mientras el intérprete habla, o calla, o gesticula, en una interesante aproximación a su perfil psicológico, un tipo bastante vivalavirgen, con tendencia a la fanfarronería, a la bravuconada, arruinado pero con un irrefrenable gusto por el lujo y la buena vida, lo que finalmente le precipitará al desastre.

Estamos entonces ante un acercamiento distinto al film noir, al cine negro, desde la perspectiva de un curioso personaje de la fauna de los bajos fondos neoyorquina, recreando una historia que se apartaba de los trillados senderos del género y, en general, del cine que se hacía a mediados de los años setenta en Norteamérica. Film quizá inevitablemente misógino (en la época era lo normal), las mujeres no pasan de la cualidad de floreros, en el mejor de los casos. Ben Gazzara está muy bien en su personaje, soportando todo el peso de la película. Muy interesante la aportación de Meade Roberts, un guionista de largo recorrido que aquí debutó como actor, en un personaje, Mr. Sofistication, ciertamente curiosísimo, una especie de “racconteur” de las peripecias de las “strippers” en el escenario, con una voz y una apariencia que terminan siendo hipnóticas.


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135'

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El asesinato de un corredor de apuestas chino - by , Aug 31, 2018
3 / 5 stars
Acercamiento distinto al film noir