Pelicula:

CINE EN PLATAFORMAS
ESTRENO EN NETFLIX

Hay un cierto tipo de thriller, que podríamos llamar “blanco”, en el que el meollo de la trama es algún crimen que hay que resolver, y cuya “gracia”, por decirlo de alguna forma, radica en saber quién es el asesino; es lo que se suele llamar un “who-do-nit”, un “quién-ha-sido”. Lo llamamos “blanco” porque en estos casos no hay mucho más allá: no hay mayormente profundización psicológica en los personajes, ni contexto de compromiso social, ni busca ahondar en conflictos humanos. Por supuesto, hay una larga y ciertamente provechosa trayectoria del género, especialmente en literatura, con nombres míticos como Agatha Christie o Arthur Conan Doyle, por solo citar a dos autores realmente universales, con personajes igualmente famosos como Hércules Poirot o Sherlock Holmes, respectivamente.

Esa nos parece que es la senda que transita esta El club del crimen de los jueves, basada en la novela homónima de Richard Osmon, un famoso presentador de televisión británico que en 2020 publicó su primera novela, ésta, editada por Viking Press, que se hizo con los derechos por una suma astronómica, tras una puja entre varias editoriales. Posteriormente ha escrito varias continuaciones de esta exitosa saga, siempre con excelentes resultados comerciales.

La película se ambienta (aunque no se indica expresamente) en el muy inglés condado de Kent, en nuestro tiempo, en una lujosa residencia de ancianos. Previamente, en un prólogo, hemos visto, en blanco y negro, un asesinato ocurrido en 1973, cuando un hombre que va a casa de su novia, se encuentra con que ésta cae a la calle desde un segundo piso, a la par que un hombre huye de la casa; aunque lo persigue, no lo alcanza. Ya en la actualidad, conocemos a un grupo de ancianos residentes en Cooper’s Chase, lujosa residencia para la tercera edad; tres de ellos, Elizabeth, Ron e Ibrahim, tienen formado un llamado “club del crimen del jueves”, que se dedica, como entretenimiento, a revisar antiguos casos sin resolver, casos que les ha facilitado en el pasado una inspectora de Policía, ahora también ingresada allí, aunque ya en estado terminal. Los tres ancianos pronto incorporan a Joyce, ex enfermera, recientemente ingresada, para contar con sus conocimientos sanitarios. Paralelamente, nos enteramos que un empresario llamado Ventham, copropietario de los terrenos y el edificio donde se levanta la residencia, quiere derruirlo para construir pisos de lujo. Pero cuando otro de los copropietarios aparece asesinado, todo se empieza a complicar; entonces los cuatro ancianos se verán compelidos a resolver ese asesinato para desentrañar el caso y, además, evitar ser desalojados de su morada…

Con producción de Amblin, la productora de Steven Spielberg, la película cuenta en la dirección con otro veterano (aquí casi todo va de viejitos…), Chris Columbus, un director y productor de larga carrera, responsable de algunos títulos ciertamente muy populares, como Solo en casa, Sra. Doubtfire y Harry Potter y la Piedra Filosofal. Columbus siempre ha sido un cineasta más bien impersonal, aseado pero poco creativo, y el tiempo tampoco es que lo haya mejorado… Eso sí, es un trabajo correcto, al que es imposible sacarle faltas de ortografía fílmica.

Llama la atención que el nivel dinerario de los ancianitos detectives es cualquier cosa menos endeble: estos viejecitos no es que tengan un buen pasar, es que se pasan tres pueblos en cuanto a sus posibles económicos; cada uno de ellos dispone de una “suite” como de hotel de 5 estrellas (Gran Lujo, además…), en una especie de mansión señorial británica como si fuera enteramente Downton Abbey o similar… vamos, que estos no tienen una pensión de mala muerte… dejando al lado la excepcionalidad de esa circunstancia, en cuanto a los caudales que manejan los interfectos (que ciertamente los sitúa en una posición privilegiada, como de Ana Patricia Botín cuando se jubile…), y por aquello de “venga, aceptamos pulpo como animal de compañía”, el guion se permite alguna cosa parecida a una reivindicación más o menos popular, cuando los residentes en ese asilo de oro se ponen en pie de guerra contra el empresario inescrupuloso de turno (ya se sabe que en el cine todos los empresarios son malos, o desagradables, o codiciosos, o cabrones, o todo ello a la vez…); pero poco más, como cabría imaginar.

Porque lo mollar aquí realmente está en ver cómo los cuatro viejecitos investigan primero aquel viejo crimen de medio siglo atrás, pero sobre todo después, cuando se implican en la defensa de su palacio y de su caviar (que la cosa está muy malita…), en descubrir los otros crímenes que empiezan a producirse en el entorno de la residencia. Un entretenimiento, entonces, que sobre todo se salva por el estupendo trabajo de los cuatro protas, que tienen tantas tablas (y tantos años sobre ellas…) que lo hacen sin despeinarse, aunque algunos tienen más papel que otros: Helen Mirren, por ejemplo, se luce, como siempre, como esa ancianita jubilada de la que nos enteramos que tuvo un puesto de responsabilidad en un organismo secreto británico, uno que suele numerar a sus mejores agentes con un doble cero… Pierce Brosnan resulta ser sindicalista de larga trayectoria (no sabemos entonces cómo ha llegado a este asilo de ricos…), y el hecho de que, en tiempos, él también luciera un 00 resulta un curioso guiño… Celia Imrie, quizá la menos conocida del cuarteto, pero una eminentísima actriz inglesa que se lo ha hecho todo en cine, teatro y televisión, es una enfermera cuyos conocimientos ayudarán a la “troupe” de viejitos investigadores… Ben Kingsley, el inolvidable Gandhi de la peli homónima, que aquí hace de psiquiatra, es quizá quien menos papel tiene, pero él lo resuelve con la gorra (es una metáfora, claro: luce en todo momento su reluciente calva).

Estamos entonces ante un grato divertimento, que busca lo entrañable (además de lo peculiar) en el hecho de que sean unas personas ya provectas, jubilosamente jubiladas, las que jueguen a (y, encima de todo, lo consigan) resolver viejos y nuevos asesinatos. 

Por supuesto, la película tiene una muy buena factura, con suntuosos paisajes, naturales y, sobre todo, artificiales, una luminosa fotografía de Don Burgess y una bonita aunque bastante estándar banda sonora de Thomas Newman (otros dos, por cierto, ya también con edad de estar jubilados…). 

Por supuesto también, la película tiene una evidente pinta de producto alimenticio para actores y actrices de renombre, que están ya más allá del bien y del mal, en esa línea de producción que gusta de acumular estrellas con las que apabullar al personal con su renombre. Es, por tanto, un producto agradable, aunque bastante previsible, una película absolutamente “feel good” (ya saben, para sentirse bien…), con finos toques del siempre irónico humor británico, un humor de tono suave, que con frecuencia gira sobre los viejos y su no siempre fácil relación con los jóvenes...

Hay algunos elementos que suenan un poquito (no mucho…) subversivos, como ese inspector de Scotland Yard al cargo de la investigación, que resulta bastante cómico, con un evidente sobrepeso y una consecuente intención de seguir una estricta dieta adelgazante, aunque su voluntad es débil, siendo sobrepasado constantemente por estos cuatro viejos que le dan sopas con honda en cuanto a las indagaciones policiales…

Por supuesto, la película no descubre nada ni pretende hacerlo, es una narración clásica, que busca exclusivamente entretener con una intriga policíaca al uso. Por cierto que se aprecia que Richard Osman, el autor de la novela original, debe ser un fan de la obra de Agatha Christie, porque los giros de la trama son muy típicos de la creadora de Miss Marple… Tampoco es que el guion sea precisamente exquisito ni tampoco muy original; su singularidad estriba mayormente en la avanzada edad de estos detectives de pacotilla, pero que al final sacan del atolladero a una Scotland Yard aquí pintada (salvo la espabilada joven policía angloafricana) mayormente como una recua de inútiles


(01-09-2025)


 


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118'

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El club del crimen de los jueves - by , Nov 29, 2025
2 / 5 stars
Agradable, inofensivo thriller blanco