C I N E E N S A L A S
Hacía tiempo que el cine americano no se acordaba de otros géneros que estuvieron muy de moda en su tiempo, como la ciencia ficción, los animales prehistóricos, etc., y algunos hasta llegaron a dar buenos títulos que añadir a la historia del cine. El director y guionista, David Robert Mitchell, se acuerda de algunos de ellos y los mezcla en esta película titulada El final de Oak Street (2026), en compañía de otras cinematografías como las de Canadá y Australia, ofreciéndonos esta entretenida historia.
Después de que un misterioso fenómeno cósmico modifique Oak Street, un tranquilo barrio residencial de 1982 y su entorno suburbano, la familia de la escritora Denise Platt, compuesta además por Greg, su marido, y sus hijos, Brian y Audrey, se reúne para navegar por su nuevo entorno y descubren que su supervivencia depende de que permanezcan unidos, mientras se orientan en un lugar que ya ni siquiera reconocen.
Este director estadounidense, hace con esta película una obra muy personal y al mismo tiempo popular por el tema argumental que toca, aunque al final algunas soluciones, posiblemente, no dejen muy satisfechos a los espectadores en cuanto a la resolución de la trama. A lo largo de la acción se puede descubrir un tipo de cine de aventuras que recuerda el de tiempos pasados, siempre tendiendo a obtener un buen producto de corte comercial. Este último aspecto puede que en algún momento lo consiga, sobre todo en los instantes en los que la familia se siente más tensionada y en peligro ante los poderosos enemigos que tienen delante, a los que no saben de qué manera los pueden vencer. En cuanto a lo referente a la puesta en imágenes, utiliza en algunos casos el primer plano, mientras que en los planos generales, a veces, resultan algo oscuros o algo difuminados.
No cabe la menor duda que el film, en definitiva, va encaminado a obtener un producto espectacular, sin meterse en problemas de tesis ni otros aspectos similares, resultando una cinta simplemente entretenida para pasar el rato. Posee a su favor el director el hecho de tener tan solo a cuatro o cinco actores que manejar y algunos otros en simples apariciones esporádicas.
Hay escenas cruciales, como la de la aparición de porquería en el jardín del vecino, el nacimiento de una planta en tan sólo dos días de una especie que desapareció hace doscientos años, una luz cegadora del fenómeno cósmico y la ausencia de Starbuck, el perro muy querido por el menor, Brian, y de seguir caeríamos en spoiler, ya que todo lo dicho ocurre en los primeros minutos de la trama.
En definitiva, una historia de ciencia ficción para los aficionados a este género para pasar la tarde entretenida sin más pretensiones, con unos efectos especiales que no son de los mejores.
99'