Pelicula:

C I N E   E N   P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN MOVISTAR+

El cine de comedia busca con cierta frecuencia mezclas peculiares: es el caso; esta Fackham Hall nos parece el intento de aunar temáticas tales como las trama detectivescas al más puro estilo Agatha Christie con las sagas de aristócratas ingleses de la que la muestra más reciente y vistosa es la serie Downton Abbey (con sus posteriores estrambotes cinematográficos), a lo que se le ha añadido, en generosas dosis, el tono guasón y desvergonzado de la serie fílmica iniciada por aquella gamberrada del siglo pasado que se tituló Agárralo como puedas, con el inolvidable (aunque no sé si en sentido positivo…) Leslie Nielsen.

Con esos mimbres, el director irlandés Jim O’Hanlon, de larga trayectoria (aunque es verdad que no especialmente distinguida…), ha perpetrado esta cachondez, ambientada en los años treinta del pasado siglo XX. Conocemos a los aristócratas lord y lady Davenport, que van a casar a su hija mayor Poppy con el que será heredero de su fortuna y sus títulos, Archibald, un primo que, por mor de no haber otro varón en la familia (el hermano mayor de éste, al parecer, murió/desapareció durante la Gran Guerra), será quien reciba todo el legado. Pero Poppy no está muy por la labor, así que salvar a la familia queda en manos de la segunda hija, Rose. Paralelamente conocemos a Eric, huérfano criado en un hospicio, con habilidades manuales para carteras y relojes ajenos, al que un detective, en el orfanato donde vive, le entrega una carta que debe llevar a Lord Davenport. Por el camino conoce a Rose, y los dos quedan mutuamente prendados…

La película, evidentemente, nace con la (sana, sí) intención de aprovecharse del reciente “boom” de dos veneros argumentales distintos, en ambos casos propiciado por el auge de las plataformas de “streaming”, como son las pelis y series sobre historias originales de Agatha Christie (o bien historias escritas “a la manera de…”), como ocurre con la serie cinematográfica de Puñales por la espalda, y por otra parte el florecimiento de historias relacionadas con la nobleza inglesa, como ocurría en la mentada Downton Abbey y otras muchas series similares, como Belgravia o Sanditon. A ello se le añade aquí, con gran liberalidad (de hecho, termina siendo el elemento principal), un jocoso y dicharachero humor del absurdo pasado por el tamiz del lenguaje procazmente divertido, y el resultado viene a ser este Un muerto a la hora del té, título español que, por cierto, nos parece mucho mejor que el original, Fackham Hall, de difícil traslación a otras lenguas: en español podría ser algo así como “Villa que les den”, o “Villa que te jodan”, que no parecen demasiado buenos… 

Porque aquí todo conspira para hacer reír al espectador, a veces con cierta sutileza (la escena de caza, con tiros sueltos con imprevistos resultados), en otras ocasiones más groseras (como todo el humor verde que se gastan, con algún que otro empalme varonil y varias alusiones masturbatorias, y no digamos con ciertas dosis también de humor marrón, la comicidad más -literalmente…- apestosa de la comedia). El resultado es agradable a fuer de disparatado: O’Hanlon y sus guionistas, los traviesos hermanos Carr y hermanos Dawson, más Tom Inman, enjaretan un libreto en el que parece que han cotizado al alza los delirios más absurdos, más extravagantes, buscando siempre la complicidad del público, que ciertamente se ríe con este rosario de majaderías, especialmente divertidas cuando las vemos mostradas por personajes que, en otros contextos, encarnan el no va más de la altanería, del engreimiento, de la soberbia, del creerse mejor que los demás. Aquí todos estos lores y “loras” (perdón, no me he podido resistir) son tan imbéciles como el resto del mundo (en eso salen ganando: en el resto suelen serlo aún más…), y no solo ellos: lo es el inspector, una especie de Poirot pedorro; el huerfanito, con más cara que espalda; el cura, cuyas lecturas de las homilías parecen más de El Decamerón que de la Biblia…

No se toma nada en serio a sí misma, como era de esperar, y eso ya le da ventaja a la hora de resultar graciosa, aunque sea evidente que, con cierta frecuencia, tira del siempre recurrente baúl de las groserías, quizá buscando que las materfamilias se escandalicen a la par que se regocijen (todo un clásico…).  

Los actores y actrices, por supuesto, se toman la peli a título de broma, como lo que es, aunque es cierto que para hacer este tipo de comedias absurdas, petardas y extravagantes hay que pillarle el punto, para no resultar ni excesivo (más excesivo de la cuenta, se entiende…) ni quedarse corto: todos ellos están razonablemente bien en ese punto intermedio donde te ríes “con” ellos, que no “de” ellos, porque entonces no habrían estado acertados… Nos gusta mucho Thomasin McKenzie, la aristócrata enamorada del huérfano, la más lista de la clase, una actriz neozelandesa de insultante juventud (26 añitos cuando se escriben estas líneas) que ya ha estado en varios films relevantes de los últimos años: El hobbit: la batalla de los cinco ejércitos, Jojo Rabbit, Tiempo, El poder del perro


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97'

Año de producción

Un muerto a la hora del té - by , Sep 23, 2026
2 / 5 stars
Agatha + Downton + Agárralo como puedas