Pelicula:

Bueno, pues ya está completo el ciclo de Los Vengadores en cine, conforme a lo previsto por Marvel. Por supuesto que habrá más historias de superhéroes en el futuro, pero este ciclo sí que parece definitivamente cerrado, y lo ha hecho en olor de multitudes, a la vista de las recaudaciones mundiales, que en 7 días han superado los 1.400 millones de dólares, por lo que no sería extraño que este Vengadores: Endgame destrone a Avatar (2009) del primer puesto de las películas más taquilleras de la Historia del Cine.

Pero lo cierto es que, sin ánimo de fastidiar (como estarán leyendo niños, no diremos otro verbo más conveniente, pero también más malsonante), nos parece que este Endgame baja un peldaño con respecto a las dos últimas entregas de la franquicia, ambas dirigidas por los hermanos Russo, Capitán América: Civil War (2016) y Vengadores: Infinity War (2018), de la que esta es explícita continuación. Mientras que en los dos títulos citados había una interesante imbricación entre las escenas de acción y las dramáticas, en las que los héroes se relacionaban entre sí, con zonas de conflicto evidentes y fomentando los enfrentamientos psicológicos dentro del grupo, aquí se intenta pero con un resultado, según nos parece, inferior: de esta forma, los diálogos de esas partes dramáticas, o son insustanciales, o son redundantes con respecto a lo que ya sabemos, o inciden de nuevo en temas más que sobados dentro de la franquicia, por lo que no aportan gran cosa.

La acción arranca poco después de que termine la película anterior, Infinity War, cuando Thanos ha eliminado con un chasquido de dedos a la mitad de la población de seres vivos del universo. La Tierra está sumida en una depresión que no tiene visos de ser levantada. Tras una primera reunión de los Vengadores supervivientes, se comprueba que no hay nada que hacer y cada uno intenta rehacer su vida (o hacerla polvo, según cada cual). Pero a los cinco años, Ant Man, el Hombre Hormiga, aparece accidentalmente desde un mundo cuántico en el que se quedó encerrado cuando el holocausto propiciado por Thanos, e intenta reunir a los alicaídos superhéroes porque tiene una idea para revertir el proceso realizado por el villano...

Por supuesto, Endgame es un espectáculo visual fastuoso: las luchas, pugnas, peleas y batallas que en ella se ponen en escena están resueltas con notable talento, consiguiendo con exceso la descarga de adrenalina en el espectador que es consustancial a este tipo de películas. En especial la última hora es como para quitar el hipo, una acción indesmayable, un toma y daca continuo entre las fuerzas del Bien y del Mal, entre los superhéroes que luchan por recuperar a la mitad de la humanidad perdida y las huestes del semidiós maléfico que tiene otros planes, aún peores que el ya ejecutado. Pero en su conjunto, las caídas de ritmo en las partes dramáticas perjudican lamentablemente la armonía de una película que, con tan larga duración (tres horas), no debería permitirse esa debilidad, que juega en su contra.

Queda una película vistosa, sin duda, un ejemplo de cómo montar una obra de dimensiones mastodónticas, con un equipo técnico y artístico que es lo más parecido a un ejército, y que el resultado sea coherente, dentro de lo que cabe. Es posible que Endgame pulverice el record de taquilla de Avatar, pero me huelo que va a ser más por el brutal despliegue publicitario realizado que por sus méritos reales.

Los hermanos Russo, en la dirección, confirman su elegancia en la puesta en escena, aunque esta vez el guion les haya gastado la mala jugada de propiciar ratos más propios para el sesteo que para el mantenimiento de la atención en el espectador. De todas formas, si se confirman las estratosféricas recaudaciones (lo que tiene toda la pinta), está claro que pasarán a formar parte del Olimpo de los cineastas indiscutibles, a los que las productoras darán carta blanca para lo que quieran... hasta que se peguen el batacazo correspondiente y terminen en el ostracismo (ojalá me equivoque...).

El elenco artístico es como para quitar el hipo. De hecho, aparecen prácticamente todos los personajes que han aparecido en la franquicia, una auténtica constelación de estrellas, todas ellas cabeceras de cartel por sí mismas, aquí a veces en papelitos con frase, o ni siquiera eso (véanse los casos de Michelle Pfeiffer y Samuel L. Jackson). Todos cumplen, como no podía ser de otra manera, pero sin alharacas: la verdad, tampoco se lo pedía nadie, teniendo en cuenta que, en puridad, a la estrella de este tipo de películas se la conoce por unas siglas, CGI, o lo que es lo mismo, Computer-generated imagery, imágenes generadas por ordenador, los famosos efectos digitales, que son absolutamente extraordinarios, habiéndose alcanzado en este campo, ciertamente, unos niveles impresionantes. Ellos son lo mejor de la peli; bueno, también la forma de resolver las distintas historias, que parece congruente con lo que hasta ahora sabíamos de todos los superhéroes y superheroínas.


Vengadores: Endgame - by , May 02, 2019
2 / 5 stars
Un chasquido de dedos