Película: El grinch Ron Howard fue en algún momento, hace como veinte años, la gran esperanza blanca de la comedia yanqui: filmes como Splash o Dulce hogar, ¡a veces! parecieron descubrir a un cineasta dotado para la comedia ligera y no por ello desprovista de intencionalidad, en la buena tradición de ese género glorioso y tan difícil de hacer. Algún que otro batacazo comercial y quizá una sobrevaloración de su talento le han llevado a adocenarse y hacer cosas como este El grinch, en el que se pone por completo al servicio de Jim Carrey, a cuyas muecas, moniquetas y gesticulaciones rinde pleitesía, que para eso es su amo.

Este grinch, que al parecer en USA es casi tan popular como Papa Noel, y prácticamente su contrafigura, resulta ser una especie de yeti anclado en un país de ribetes edulcorados hasta el coma diabético, una suerte de Ñoñolandia donde la Navidad es el estado natural de las cosas; vamos, el sueño de los magnates de El Corte Inglés... Algunos apuntes de cierto interés, como la crueldad innata de los niños para con sus pares con algún tipo de minusvalía o diferencia, o una mirada poco amable sobre la bacanal consumista navideña, no salvan un producto que tiene su mayor rémora en, paradójicamente, su mayor valor teórico, ese actor que parece optar en cada película a inscribir su nombre en el Libro Guinness de los Records como el intérprete que más músculos faciales mueve por minuto.

Carrey, olvidada quizá su trayectoria de cómico "serio" de El show de Truman y Man on the moon, que le ha proporcionado cierto rédito artístico pero no su tan ansiado Oscar, parece decidido a reventar taquillas a base de encadenar gags, en una película que está más cerca de un filme de dibujos animados de la Warner (ese Coyote y Correcaminos, ese Pato Lucas y Bugs Bunny...) que de uno con personajes de carne y hueso.

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105'

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El grinch - by , Jan 01, 2000
1 / 5 stars
Un yeti en Ñoñolandia