Película: En la línea de fuego El asesinato del presidente Kennedy sigue coleando en las películas actuales, aunque como en este caso sólo se usa de pasada, como punto de partida inteligentemente utilizado por el guionista para iniciar la historia, en la que se nos habla de Frank Horrigan, uno de los guardaespaldas que corrían detrás del coche del presidente Kennedy, quien treinta años después sigue viviendo atormentado porque no pudo evitar la muerte de su protegido.

Y es precisamente ahora, cuando un nuevo presidente va a iniciar su campaña para la reelección, cuando un psicópata asesino le llama para retarle y cargar el asesinato de otro presidente sobre sus espaldas, ya que está dispuesto a cometer otro magnicidio similar al de Dallas. En estas breves líneas queda condensado el argumento de En la línea de fuego: un duelo psicológico entre dos hombres, hábiles, sagaces, perfectamente entrenados para hacer su trabajo, aunque cada uno a un lado de la ley. El asesino le golpea donde más duele, el agente no puede más que dar palos de ciego, pone a prueba su inteligencia hasta dar con el rostro del asesino. Cinematográficamente, también se trata de un duelo entre dos grandes actores. Por un lado la sobriedad y madurez de Clint Eastwood, tal vez en su mejor momento. Por otro John Malkovich, perteneciente a una escuela y clase de interpretación totalmente opuesta. La química que se desprende del enfrentamiento de los dos grandes actores es uno de los méritos importantes de este film.

Porque no hay que olvidar que junto a la importancia de la dirección, está también el capítulo interpretativo, ya que son los actores los que dan la cara (nunca mejor dicho) de lo que es la puesta en escena y las órdenes de la dirección; en este caso ambos cumplen a las mil maravillas, junto a la actriz René Russo, cada vez más madura y muy centrada en su papel. Junto a esto hay que destacar el estupendo guión de Jeff Maguire, que parte del hallazgo y la idea de contarnos la historia de ese guardaespaldas presidencial ignoto de la foto de Dallas, rastreando en las fuentes de su pasado y su presente con la profesionalidad de un sabueso. Y después una vez puesta en marcha la idea central, su desarrollo. Porque la historia se cuenta en dos palabras y parece que se ha terminado el film, pero el interés se centra en cómo, cuándo y dónde se va a producir el fatal desenlace.

No se equivocó Clint Eastwood al introducir una cláusula en su contrato por la que se reservaba el derecho a elegir director, cuando escogió a Wolfgang Petersen (La conciencia, El submarino, La historia interminable, Enemigo mío, La noche de los cristales rotos), que lleva la cinta a un ritmo prodigioso, frenético en los momentos de acción y tensión, y más pausado para entrar en la psicología de los personajes cuando es necesario describir sus motivaciones. Una correcta fotografía y una música de Ennio Morricone que no se hace notar, completan el cuadro de valores de este notable film.

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128'

Año de producción

En la línea de fuego - by , Sep 27, 2008
4 / 5 stars
El guardaespaldas de Kennedy