Película: Frenos rotos, coches locos

Robert Zemeckis es, a qué dudarlo, uno de los nombres de referencia del cine comercial norteamericano de los últimos cuarenta años. Su firma está en films que pertenecen a la memoria colectiva del espectador, como la trilogía iniciada con Regreso al futuro (1985), o “cartoons” hibridados con personajes reales, como ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988), además de otros títulos tan conocidos como Tras el corazón verde (1984), Forrest Gump (1994) y Náufrago (2000), aunque el nuevo siglo no le ha sentado demasiado bien y hace tiempo que no consigue un éxito de verdad.

Pero las primeras películas de Zemeckis no se puede decir que fueran precisamente buenas. Como todo cineasta neófito, también el director de Chicago tuvo que pagar la novatada de hacer películas de poca monta en las que fue desbastando su estilo. Su primer film como realizador sería Locos por ellos (1978), producida por un Steven Spielberg que entonces estaba en la cresta de la ola tras el éxito de Tiburón (1975) y Encuentros en la tercera fase (1977), pero que se estrelló con esa película que produjo a su amigo. Pero, con más moral que el Alcoyano, Spielberg reincidió con Zemeckis produciéndole esta Frenos rotos, coches locos, una película alocada en cuyo título español se quiso recordar tal vez aquellas desenfrenadas comedias con coches de los años sesenta como Aquellos chalados en sus locos cacharros (1965) o La carrera del siglo (1965), en las que predominaba el humor de tipo “slapstick”, la comicidad física basada en golpes, porrazos y patadas. Pues la peli casi hizo buena la anterior de Zemeckis, porque de nuevo se dio la gran costalada en taquilla. Curiosamente, Spielberg volvería a confiar más tarde en su amigo, lo que hay que considerar como una real prueba de amistad, aunque a la larga valió la pena.

Frenos rotos, coches locos es una comedia sobre coches usados (que es la traducción literal del título original, Used cars), disparatada y desmañada, en la que era evidente que su director, aparte de intentar salvar los muebles (cosa que no consiguió), intentaba hacerse con los rudimentos de un oficio que, a la vista de su posterior filmografía, aprendió muy bien.

En el reparto el nombre más conocido es el de Kurt Russell, por aquel entonces prácticamente un desconocido. Poco después se asociaría con John Carpenter (para el que ya había hecho previamente un soso biopic televisivo, Elvis) para alcanzar la fama con un puñado de películas recordables: 1997. Rescate en Nueva York (1981), La cosa (1982) y Golpe en la Pequeña China (1986). En un papel secundario aparece Alfonso Arau, en una de sus primeras intervenciones en el cine USA.       


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104'

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Frenos rotos, coches locos - by , May 24, 2018
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Aprendiendo el oficio