Película: Hannibal El silencio de los corderos supuso, hace ya más de diez años, una notable sorpresa; no sólo puso de moda a los asesinos en serie, sino que aportó dos personajes interesantísimos: el de la novata agente del FBI, con inseguridades y traumas infantiles, y, sobre todo, el deslumbrante Dr. Lecter, un hombre de refinada cultura e inteligencia perversamente superior, un sibarita degustador de carne humana. Ambos roles se beneficiaron del excelente trabajo de sus protagonistas, Jodie Foster y, sobre todo, Anthony Hopkins, que supieron insuflar verosimilitud y credibilidad a sus personajes. En especial sir Anthony construyó uno de esos raros arquetipos que el cine, muy de vez en cuando, produce: 007, Freddy Krueger, Rocky... a los que todo el mundo conoce y reconoce.

La aventura de rodar la continuación que el autor de la novela, Thomas Harris, manufacturó enseguida para aprovechar el exitazo del filme (y posteriormente de la novela, al olor de aquel) se presentaba compleja y, sobre todo, resultaba difícil que esta segunda parte consiguiera impactar como aquella primera entrega. Vista Hannibal, se confirman tales premisas: aunque la historia se sigue con cierto interés, con esa peripecia en la que se ve inmerso Lecter en Florencia, descubierto por un policía codicioso a sueldo de un rencoroso (motivos tenía, desde luego) magnate, víctima del antropófago doctor, lo cierto es que el conjunto ofrece una sensación de "deja vu", de ya visto, todo en función de los dos o tres momentos en que el perverso protagonista hace sus numeritos con higadillos y otras vísceras comestibles.

Pero aparte de que Ridley Scott no parece el cineasta más adecuado para esta historia (le van mucho mejor las de ciencia-ficción, como Alien o Blade runner, mientras que en las que se desarrollan hogaño suele bajar el nivel), hay un serio problema con el personaje central del filme: Hopkins está ya mayor, y con él Lecter, y con frecuencia ves al temible caníbal como un venerable anciano, incapaz de comer más allá de unas sopitas, a ser posible con buen vino. No es éste el maléfico personaje que pobló nuestras pesadillas hace una década: le falta grandeza y le sobra reuma.

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135'

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Hannibal - by , Mar 08, 2001
2 / 5 stars
Le falta grandeza