Pelicula:

Michael Mann (Chicago, 1943) es un guionista, productor y director norteamericano que se forjó profesionalmente en la televisión, siendo el “alma mater”, el creador o “showrunner”, como se dice ahora, de la exitosa serie Miami Vice (1984-1989), que en España llevó el sandunguero título de Corrupción en Miami. Aquella serie, que marcó toda una época, tanto en contenido como en continente (esos trajecitos que vestían los protagonistas, Don Johnson y Philip Michael Thomas, que impusieron una moda de colores pastel en los hombres, inimaginables solo unos pocos años atrás), le permitió dar el salto al cine con esta Hunter, aunque anteriormente Mann ya había hecho un par de largos para la gran pantalla, Ladrón (1981) y El torreón (1983), que habían pasado más bien sin pena ni gloria.

Hunter es, pues, su carta de presentación definitiva para el cine, la primera vez que aparecía en pantalla grande el personaje de Hannibal Lecter, según la novela de Thomas Harris Red Dragon. El rol de Lecter llegará a la popularidad masiva poco después con su aparición en El silencio de los corderos (1990), de Jonathan Demme, con una inolvidable interpretación de Anthony Hopkins, que estableció el canon del asesino de excepcional inteligencia y gustos culinarios un tanto discutibles...

La película se ambienta en la época de su filmación, en los años ochenta. El exdetective del FBI Will Graham, que vive retirado tras haber conseguido capturar al terrible asesino en serie Lecter, pero resultar gravemente herido en el lance, es requerido por los dirigentes del Buró para que les ayude a capturar a un nuevo “psycho-killer” al que apodan el Asesino de la Luna, porque siempre mata, de forma feroz, cuando hay plenilunio, aunque también lo llaman el Hada de los Dientes, porque deja marcadas a sus víctimas con sus mordidas. Graham se resiste, porque ahora vive una vida plácida y feliz con su mujer y su hijo de corta edad, pero tras presenciar el escenario de la última masacre del asesino, donde mató alevosamente a una pareja y sus cuatro vástagos, decide ayudar desde el análisis, sin implicarse demasiado. Visita a Lecter para intentar que este le ayude a descubrir al asesino, aunque se da cuenta pronto de que ha sido un error...

Hunter es un thriller estimable, no solo por ser la puesta de largo de un personaje carismático donde los haya, un arquetipo a la altura como mínimo de un Freddy Kruger (el de Pesadilla en Elm Street) o un Michael Myers (el de La noche de Halloween), incluso un escalón por encima de estos por sus refinados modales y su inteligencia abrumadoramente superior a la de sus congéneres (también por su afición a zamparse a estos, claro...), sino también por su atmósfera inquietante. Estamos ante una película seca, sin florituras, lacónica, que recuerda en ese sentido el tono de la mentada serie Miami Vice, con una potente puesta en escena, buen ritmo narrativo y sentido de la intriga. Su violencia, aunque no excesiva, es dura, sin concesiones a la galería, en un thriller que podríamos llamar metafísico, con no demasiada acción exterior, siendo más bien un sordo combate entre inteligencias privilegiadas.

Con una interesante utilización del color (como el blanco níveo, monográfico en el centro penitenciario en el que está ingresado Lecter: suelos, paredes, vestuario...), y con elementos en la trama que hoy día serían imposibles (como la forma en la que Lecter consigue el teléfono y la dirección de Graham), sin embargo Hunter decae por un casting que nos parece erróneo, desde el personaje principal, servido por un William Petersen que nos parece demasiado blando para el papel. Tampoco Brian Cox da el personaje de Lecter, no transmite la maldad sin límites y la extraordinaria inteligencia del malvado doctor, y menos todavía cuando se le compara con el que pocos años después haría Anthony Hopkins. Solo Joan Allen, siempre tan estupenda, consigue sacar adelante su papel de ciega fotógrafa (sí, parecen términos antitéticos...) que procurará al “psycho-killer” olvidarse por un tiempo de su papel de Patito Feo que le compelió a masacrar a las mujeres perfectas a las que jamás tendría acceso, y ya de paso a toda su parentela.

Un final feliz, que suena más bien a falso, no casa con el tono triste, melancólico, fatalista, del resto de la película, en cualquier caso una buena muestra del thriller oscuro en el que Mann ha hecho sus mejores obras como director, en films como Heat (1995) y Collateral (2004).

(12-12-2020)


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120'

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Hunter - by , Dec 12, 2020
3 / 5 stars
El Patito Feo, asesino en serie