Película: La Blanca Paloma La novela de Alejandro Pérez Lugín “La Virgen del Rocío ya entró en Triana” es la base para construir un guión firmado por Claudio de la Torre, reforzado en los diálogos por Luis Fernández de Sevilla y por las canciones del poeta Rafael de León y del maestro Manuel Quiroga.

La blanca paloma fue producida por Exclusivas Diana, empresa distribuidora creada al final de la etapa del cine mudo, que acometió la producción en películas dirigidas habitualmente por José Buchs o, circunstancialmente, como en este caso, por de la Torre.

Alberto, hijo gandul y malversador, Juan Antonio, capataz de cortijo, y Esperanza, joven guapa y simpática, conforman el triángulo afectivo mientras que la tensión comercial y mercantil junto a otras situaciones dramáticas se creará entre los propietarios Doña Martina y Don Fernando; otros personajes secundarios, Setefilla, Tachuelita, tita Pasión, aportan el tono costumbrista, el chiste de ocasión, la palabra precisa, el buen humor andaluz, para acentuar el oportuno contraste.

Los hechos  suceden entre las celebraciones de la feria sevillana y la romería de El Rocío. Si la ciudad, con sus jardines y fiesta espectacular, es el lugar donde se citan malquerencias y rencores, la romería y el campo marismeño serán los ámbitos donde unos y otros se purifiquen y perdonen bajo la protección y amparo de La Blanca Paloma.

El paseo de caballos y la juerga en la caseta ofrecen las necesarias muestras de tipismo y sabor popular; del mismo modo que el camino, el paso de carretas y caballos por el río Quema, la procesión de hermandades, constituyen elementos peculiares para dar color local a una manifestación multitudinaria donde alternan la diversión con la devoción.

La estructura de la película responde a una simple historia de buenos y malos donde la nobleza y religiosidad de los primeros vencerá al egoísmo y altanería de los segundos. Pero más allá de los obligados toques melodramáticos, la presencia de Juanita Reina, pronto reina de la copla, impone unas dosis musicales que funcionarán en la historia, según tratamiento habitual, como factores que subrayan la situación, la reafirman o la anticipan. En tal sentido están dispuestas en el organigrama argumental las canciones Santa Lucía, Virgencita del Rocío, Dale que dale y El gazpacho, que la Reina ejecuta garbosamente y con arreglo a un estilo muy personal.

La citada estructura musical no impide a Claudio de la Torre subrayar con muestras de estilo personal pasajes diversos de la película; el contrastado blanco y negro de la fotografía se permite ciertos guiños expresionistas dibujando sobre la pared una ornamentada y barroca rejería cuyas sombras dicen mucho del estado interior de los  personajes femeninos que, en torno a Esperanza, padecen por las consecuencias de la orfandad o por la perfidia de Doña Martina.

De la misma manera, un tanguillo muy popular es resuelto por el director con una coreografía tan natural como es cantarlo alrededor de la fuente, en el interior del cortijo, donde Esperanza reúne a propietarios y asalariados, en comunidad y alegría vertical, como en cualquier comedia musical de mayor fuste. Los primeros planos de maja y mortero alternan con los generales de cada personaje mientras el montaje se encarga de organizar el ritmo en adecuación acompasada entre imagen, música y letra.

La película pertenece, por su producción y tratamiento, al cine del primer franquismo; su carácter más marcado reside en la austeridad narrativa y en el sentido de la moral, ambas en detrimento de una más precisa descripción de los hechos. Por ello, el film obvia igualmente la presentación de escenas como los besos y abrazos entre enamorados; respondiendo a la estricta censura de la época, tales acciones se quedan en intenciones que el inmediato cambio de plano se encargará de ocultar.

Como en la novela original, la película pone de manifiesto que El Rocío es el ámbito donde se purifican las almas en virtud de la intervención de la Blanca Paloma, el lugar de la catarsis donde el pecador tiene la gran oportunidad de pedir perdón a la Virgen, al tiempo que se dan la mano dos temas entrecruzados, el amor en la pareja y la fe en la divinidad.

Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

76'

Año de producción

La Blanca Paloma - by , Jan 25, 2014
2 / 5 stars
Amor en la pareja, fe en la divinidad