Película: La bodega

“La catedral”, “El intruso”, “La horda” y “La bodega” pertenecen al bloque de novelas sociales escritas por Vicente Blasco Ibáñez en los primeros años del siglo XX; fueron utilizadas como arma intelectual lanzadas contra el clericalismo, el capitalismo, el jesuitismo y tantos otros impedimentos conservadores que, según el novelista, frenaban la puesta al día de un país con su necesaria modernización.

En “La bodega” tomaba como campo de acción el marco vitivinícola de Jerez de la Frontera, sus estructuras sociales marcadas por un añejo feudalismo y con fuerte presencia clerical. En efecto, esta población andaluza se convirtió en rehén a manos de miles de campesinos que, en 1891, tomaron materialmente la ciudad; la ideología que motivó los hechos es difícil de precisar pero la justicia del momento condenó a Fermín Salvochea (en la novela aparece bajo el ficticio nombre de Fernando Salvatierra) a doce años de trabajos forzados; por estos y otros hechos similares, hizo lo propio con la sociedad secreta llamada La Mano Negra. Los historiadores atribuyen las causas antes a la represión acumulada durante siglos en el campesinado que a una verdadera actuación anarquista.

Benito Perojo realizó la versión cinematográfica de La bodega, en 1929, tanto en la modalidad muda como sonora. Simplificó el original y prefirió la aventura melodramática individualizada, encabezada por la familia Dupont con todas sus posesiones, antes que mantener el gran fresco social ofrecido por la novela y mostrar tanto al campesinado obediente como al insurrecto. Incluso hizo desaparecer la figura simbólica de Salvatierra. Ni el cine español del momento ni el régimen político de Primo de Rivera podían permitir un trasvase ideológico y social tal como el escritor valenciano había planteado.

Ello no impide que Perojo resuelva con profesionalidad y autoría secuencias donde su reconocido internacionalismo se hace sentir con composiciones de elocuencia retórica, tal como Román Gubern (autor de una excelente biografía del productor y director) reconoce, en escenas situadas en el interior de la bodega, “entre dos imponentes filas de barriles apilados, en un marco escenográfico opresor” y donde Luis se transforma en Rafael tal como lo siente María Luz, bajo los efectos del vino, en el momento de ser tomada sexualmente por Dupont.

Lo llamativo es que una novela de marcados contenidos ideológicos y beligerante para con determinados sectores sociales derivara, más allá de cualquier tipo de justificación, por derroteros de género donde una cierta modalidad de la españolada se ofrece al tender hacia modalidades extrañas a nuestro cine o, al menos en ese momento, de escasa tradición en el mismo.

Con La bodega, se anticipa una especie de género cinematográfico mediante la cual se encubre un cine de denuncia social recurriendo a la fórmula del western, fenómeno que se evidenciará posteriormente en películas como La cólera del viento, La leyenda del alcalde de Zalamea, Amanecer en Puerta Oscura, etc., según hemos comentado en otros artículos de esta publicación.

Al margen de la asepsia sociopolítica y laboral utilizada por Perojo, su película no pudo ser estrenada en Jerez de la Frontera debido a la presión ejercida por los bodegueros locales.


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87'

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La bodega - by , Sep 06, 2017
2 / 5 stars
Aventura social transformada en melodrama familiar