Película: Laberinto envenenado La mejor prueba del clasicismo de Shakespeare está en que, por muy mal que se le trate, siempre sale a flote: lo han hecho bailar claqué en la versión de "Trabajos de amor perdidos", de Kenneth Branagh, pegar tiros y calzar zapatos con plataforma de "drag queen" en el "Romeo y Julieta" (ver crítica de ambas en CRITICALIA) de Baz Luhrman, y hasta situar ese gran drama romántico en el tumultuoso Chinatown neoyorquino en "China girl", de Abel Ferrara, por sólo citar algunos casos evidentes. Pero hasta ahora nadie se había atrevido a poner al Moro de Venecia a encestar triples; el actor y director Tim Blake Nelson lo ha hecho en "Laberinto envenenado", versión libérrima y actualizada de "Otelo", ambientada en un colegio universitario yanqui, donde el caudillo moro resulta ser un brillante baloncestista llamado Odin, Yago responde al nombre de Hugo, Casio es Michael y la bella Desdémona se queda en el diminutivo Desi. Aquí la envidia del Yago de turno (un apropiado Josh Harnett, cuya mirada negra y neutra conviene a este ser sin entrañas ni escrúpulos) estará justificada por el éxito del negro en el basket y en el corazón de su propio padre.
Pero Tim Blake Nelson, en su faceta de director, no ha estado precisamente brillante. Si en su anterior y durísima "La zona gris" (ver crítica en CRITICALIA) brillaba por su fuerza creativa, aquí toda la pujanza se le va en la esforzada adaptación a nuestro tiempo de este relato intemporal, pero en ningún momento consigue transmitir la grandeza de la tragedia de los celos por antonomasia, ni tampoco hacer algo distinto, que hubiera sido no sólo lícito, sino incluso enriquecedor. Se queda entonces en la pusilánime trasgresión de un digesto shakespeareano para adolescentes, una versión que se quiere provocadora y se queda en la mera superficie del clásico.

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95'

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Laberinto envenenado - by , Feb 11, 2003
1 / 5 stars
Otelo coge un rebote