Película: Negación

El negacionismo sobre el Holocausto no tiene una filmografía muy extensa que digamos, y sobre todo, no es habitual que sea el centro y eje de una película. Quizá haya que decir que afortunadamente, porque ello será señal, se supone, de que no es un tema controvertido, y que el Holocausto, como tal, es una realidad que no admite recusaciones.

El caso es que, como nunca falta un roto para un descosido, y aun minoritario, existe alguna fauna que disiente (como existen creacionistas o antropocentristas), no es ocioso que se trate el tema, como lo hace esta correcta coproducción anglo-norteamericana, sobre el caso real de una historiadora yanqui, Deborah Lipstadt, que fue demandada en el Reino Unido por un historiador negacionista, David Irving, acusándola de insultarle en un libro publicado por la escritora judía en la famosa editorial Penguin Books. Sobre ese juicio Lipstadt escribió el volumen History on trial: My day in Court with a Holocaust denier, y sobre ese libro el prestigioso dramaturgo (y también director) David Hare ha elaborado un notable guion que supone la mitad, al menos, del valor de la película, un guion bien trenzado, con estimulantes diálogos, en el que se confronta la razón con la emoción, la necesidad de vencer al Malo con argumentos antes que con sentimientos. Ese es, quizá, el tema principal del filme, aparte de la, por supuesto, refutación del negacionismo: luchar por lo evidente puede requerir sacrificios enormes, como dejarse la emotividad, las entrañas, en la puerta de la sala de vistas.

Mick Jackson es un veterano cineasta británico, curtido en mil y un productos televisivos (muchos de ellos de la BBC, de la que esta tiene el sello de calidad), pero también de algunos filmes no especialmente distinguidos, como El guardaespaldas (1992), a mayor gloria de la estrella Whitney Huston, y Volcano (1997), rutinario filme de catástrofes con un (como siempre) estupendo Tommy Lee Jones. Aquí, con buen criterio, ha cedido la prevalencia a un guion tan bien concebido como el de David Hare, y ha puesto su indudable oficio a su servicio. El resultado es una obra honesta, que habla de la necesidad de estar con los que sufrieron, con los que sufren, con los que sufrirán, y de luchar contra los que niegan ese sufrimiento inicuo. Ahora que Europa parece dejar despertarse a sus peores fantasmas, recordar que Hitler y su monstruoso régimen (como Stalin y el suyo) fueron una atroz realidad no hace todavía ni cien años, es revolucionario.

Película modesta en medios y no especialmente esplendorosa en resultados, su corrección, su emoción medida, a veces incluso demasiado contenida (a la flemática manera “british”, de donde son guionista, director y la inmensa mayoría del elenco artístico), hace que valga por sí misma, porque existe y porque denuncia una postura aberrante y asqueante. Y, además, lo hace con buen ritmo narrativo, con el adecuado tono que requiere todo filme de juicios, y con una apreciable interpretación de los siempre estupendos intérpretes británicos, desde la propia Rachel Weisz (que aunque hace de yanqui es londinense) hasta los magníficos Tom Wilkinson y Timothy Spall, que hace un villano de manual, manifiestamente aborrecible, que es lo que, lógicamente, se le pedía, componiendo un personaje cuya mayor falta ante el tribunal fue que mintió deliberadamente, en una cultura, la anglosajona, en la que la mentira es un delito verdaderamente execrable.


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110'

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Negación - by , Dec 21, 2017
3 / 5 stars
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