Película: Poseídos Janusz Kaminski es un director de fotografía de origen polaco, afamado por sus magníficos trabajos en películas como Salvar al soldado Ryan o La lista de Schindler. Pero cuando ha dado el salto a la realización cinematográfica parece que ha perdido los libros: Poseídos (por cierto, pésimo título para el original Lost souls, literal y hermosamente Almas perdidas) es un infame producto que se quiere inscribir en el género de terror, en su variante posesiones diabólicas y, aún más allá, en ese miedo milenario al advenimiento del Maligno.

Claro que, si el propio Papa Wojtyla ha dicho que el Diablo no existe, ¿a qué viene esta vaina? Está claro que el Demonio da mucho juego todavía, como espantajo para pánfilos o como filón cinematográfico. La historia, sobre el Anticristo que tomará forma en un hombre engendrado en un incesto al cumplir los 33 años, no ahorra ningún tópico: desde el exorcista de turno (que tiene que ser arrugado y rubio, como Max Von Sydow en El exorcista, de William J. Friedkin) hasta el loco poseído por la Bestia, pasando por la comunidad de chalados adoradores de Satanás.

Kaminski no acierta en ningún momento: ni el guión que pone en escena tiene la más mínima coherencia, con cabos sueltos por todos lados, confusos diálogos y una progresión narrativa renqueante, ni consigue mínimamente la atmósfera que se requiere para este tipo de historias terroríficas, con un montaje que parece hecho por aficionados. Hasta los actores están penosos, con una Winona Ryder que últimamente no da pie con bola (recuérdese la lamentable Inocencia interrumpida) y un Ben Chaplin que parece estar diciendo a cada momento ¿qué hago yo aquí?

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95'

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Poseídos - by , Jan 01, 2000
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¿No quedamos en que el Diablo no existía?