Película: Relatos salvajes

Damián Szifron es uno de los más interesantes cineastas argentinos de los que empezaron a rodar a principios del siglo XXI. Entre sus títulos, El fondo del mar (2005), Tiempo de valientes (2005) y la original serie televisiva, de corte cómico-policíaco, Hermanos y detectives, de la que se hicieron varias versiones en otros países hispanos, entre ellos España. Pero cuando se escriben estas líneas se puede convenir que Relatos salvajes es su más arriesgada y exitosa apuesta, un film hecho de seis historias autoconclusivas, que en ningún caso exceden de los 25/30 minutos, seis historias que tratan de la violencia y cómo se llega a ella, con estallidos de radicalidad de muy diversas formas, todas ellas inmersas en circunstancias, eventos y estamentos sociales plenamente reconocibles, con consecuencias que, en muchos de esos casos, se salen de la normalidad para entrar en lo extraordinario.

El primer relato, titulado Pasternak, (sí, como el famoso novelista ruso, autor de Doctor Zhivago, pero sin relación alguna con él) se localiza en un vuelo de avión, donde los pasajeros empiezan a darse cuenta de que todos ellos tienen algún tipo de vinculación con un hombre que se apellida así, Pasternak... En el segundo, titulado Las ratas, a un apartado restaurante de carretera llega un hombre que en el pasado ha suscitado gran dolor en la familia de la camarera; quizá sea el momento de tomar cumplida venganza (o no)... En la tercera historia, cuyo título es El más fuerte, un alto ejecutivo a bordo de su flamante Audi tiene problemas para que un viejo coche le deje pasar por la carretera; tras los correspondientes insultos, al parecer inevitables, cuando ya consigue pasarlo, el ejecutivo tendrá que parar kilómetros más adelante por un inoportuno pinchazo... En la cuarta, de nombre Bombita, veremos a un ingeniero que carece de eso que llamamos en español “mano izquierda”: siempre está dispuesto a salirse con la suya, a tener la razón y a que se la den, y no duda en poner en peligro su familia, su trabajo, su vida, con tal de hacerlo... El quinto es La propuesta: el hijo apenas veinteañero de una rica familia de Buenos Aires, tras una noche de farra, atropella, mata a una mujer embarazada y se da a la fuga: los augurios son malísimos para el chico, salvo que... Y en el sexto episodio, de título Hasta que la muerte nos separe, asistimos a la (muy convencional) boda de dos novios de toda la vida; sin embargo, en el banquete ella cree ver que su flamante marido tiene una relación especial con una compañera de trabajo, y allí ardió Troya...

Todos esos relatos tienen como nexo de unión una violencia exacerbada, como metáfora de la violencia latente que muchas veces no llega a explotar, solo que aquí sí que explota, y de qué manera. Hay denuncias sobre la estupidez humana que lleva a la ruina, como en el caso del empecinamiento del alto ejecutivo y el tipo del coche viejo, que terminan como el rosario de la aurora, pero a su vez esa misma estupidez, como la del ingeniero cabezón, hará que al final le sonría la suerte. No es Relatos salvajes, entonces, un film unidireccional, sino múltiple, como un jardín de caminos que se bifurcan (gracias, Borges), donde cada postura, cada acción, cada acto airado, puede tener consecuencias positivas o negativas, dependiendo de algún matiz, de algún azar, de alguna carambola. Por supuesto, no todas las historias rayan a igual altura: Pasternak sorprende por la idea subterránea que la anima, que cuando aparece ya arrasará con todo y con todos (literalmente), pero su planteamiento y nudo no son especialmente brillantes; El más fuerte recuerda a una especie de El diablo sobre ruedas en la que los conductores de los vehículos salieron a batirse, también literalmente, cuerpo a cuerpo, hasta terminar equívocamente...; la mejor quizá sea Bombita, que retrata muy bien a un cierto tipo de individuo que todos hemos conocido más de una vez, ese imbécil redomado que siempre quiere llevar razón y se lo lleva a todo por delante, incluido lo que más quiere, con tal de conseguirlo; el hecho de que en este caso, por las carambolas del destino (y por la mano del guionista, que así le place, aunque sea retorciendo la coherencia argumental), termine venciendo, no le exime de su radical estupidez.

Film sobre la extraordinaria violencia soterrada sobre la que se basa nuestra sociedad, Relatos salvajes está impecablemente realizada por un Szifron (autor también de las historias) que lleva camino, si no lo es ya, de ser el mejor de los directores argentinos de su generación. La película tuvo una notabilísima acogida en taquilla en su país de origen, la República Argentina, rompiendo records, y acumuló premios de toda laya, desde el Goya a la Mejor Película Iberoamericana hasta el BAFTA a la Mejor Película en Lengua No Inglesa, entre otros muchos; también estuvo nominada al Oscar, aunque finalmente no lo consiguió.

Gran reparto, con varias de las estrellas internacionales del cine argentino: Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Óscar Martínez... Todos a un gran nivel, en una coproducción en la que España, a través de la productora de los hermanos Almodóvar, El deseo, participó minoritariamente en su financiación.


 


Relatos salvajes - by , Jul 13, 2018
3 / 5 stars
Metáfora de la violencia latente