Película: Simbad y el ojo del tigre

He aquí una muestra de que la Teoría de Autor de André Bazin y los jóvenes airados de la Nouvelle Vague tiene sus lagunas: esta película, al igual que otras como Jasón y los argonautas (1963), Hace un millón de años (1966) y Furia de titanes (1981), tienen mucho mas de autoría de Ray Harryhausen, el mago de los efectos especiales, que de sus muy modestos (aunque buenos profesionales) directores. De hecho, todas tienen un look muy parecido, aunque el primer y segundo títulos citados comparten director, Don Chaffey, pero el tercero fue dirigido por Desmond Davis, y la que comentamos es de otro cineasta, Sam Wanamaker.

Y es que Ray Harryhausen fue un auténtico maestro en su técnica, cuando los efectos especiales o F/X se hacían de forma artesanal, cuando las maquetas y el “stop motion” eran la regla para recrear cualesquiera escena de corte fantástico que conllevara la aparición de los más diversos seres mitológicos o monstruos de toda laya; esos efectos especiales, entonces, unidos al corte fantástico y mitológico de casi todos estos films, le conferían un aspecto uniforme, una unidad de estilo que hay que atribuir, sin duda, antes a Harryhausen que a sus modestos realizadores. Ray, sabedor de que, al final, quien tiene el control de los films es el productor, actuó como tal en la mayor parte de las películas (como las tres citadas y la que comentamos) para las que creo sus fascinantes efectos especiales, llenos de una desarmante ingenuidad, pero también poderosas en su concepto, en sus movimientos, en su brillante plasmación en pantalla en notable intersección con los actores de carne y hueso.

Simbad y el ojo del tigre fue la tercera parte de una trilogía que el productor Harryhausen montó sobre la figura del mítico marino musulmán, probablemente el personaje más famoso de Las Mil y Una Noches (aparte de Sherezade, claro está, protagonista absoluta del volumen, y quizá de Alí Babá). Los dos anteriores segmentos de la tríada fueron Simbad y la princesa (1958) y El viaje fantástico de Simbad (1973). Este tercer capítulo se mostró como el más flojo de la saga, y quizá ello precipitó que Harryhausen cancelara posibles nuevas entregas.

En esta ocasión el valiente Simbad deberá  romper el encantamiento realizado sobre el heredero de la corona, hermano de su prometida, para lo que habrá  de emprender el consabido viaje iniciático en el que habrá de enfrentarse a seres fantásticos dotados de prodigiosos poderes. Dirige Sam Wanamaker, oscuro actor secundario que además hizo carrera como (más bien mediocre) director; aquí fue evidente que no contaba con la agilidad, la creatividad y la fantasía que se precisan para este género.

Protagoniza Patrick Wayne, hijo del mítico John Wayne, al que, evidentemente, no le llegaba ni a la suela de los zapatos. Al calor de la sombra de su progenitor, pronto se vio que Patrick no tenía altura alguna, y a partir de entonces se mantuvo sesteante en una carrera de segundo orden hasta que abandonó la interpretación poco antes de finales del siglo XX. A su lado, brilla la siempre hermosa Jane Seymour, que venía de ser chica Bond en Vive y deja morir (1974).


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113'

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Simbad y el ojo del tigre - by , Jun 08, 2018
2 / 5 stars
Viaje iniciático