Película: The guilty

Los “tour de force”, o dicho a la celtibérica manera, los circenses “más difícil todavía”, suelen funcionar bastante bien en cine. Los hay de todos los colores; uno de los que más atraen, por lo que supone de desafío no solo contra las leyes del espacio, sino también, fundamentalmente, contra las leyes que prohíben el tedio, son los que se ruedan en un lugar cerrado, con un solo intérprete y todo eso durante hora y media, más o menos. En los últimos años hemos tenido varios ejemplos de esos “más difícil todavía”, como Buried. Enterrado (2010), rodado por Rodrigo Cortés nada menos que en una especie de sarcófago, con Ryan Reynolds allí sepultado, con un móvil y poco más. También era un esforzado “tour de force”, aunque en otra línea, la película Locke (2013), de Steven Knight, en la que Tom Hardy era el protagonista físico único (después había otros, de los que solo escuchábamos sus voces), rodada toda ella en el coche que conducía el personaje central.

The guilty abre un poco más el campo, hasta encuadrar como escenario las modestas, funcionales oficinas del Servicio de Emergencias de la Policía de Dinamarca; de ese espacio no saldremos, todo ocurrirá, al menos visualmente, en dos habitaciones de ese establecimiento. Allí está Asger, un policía pendiente de juicio, que tendrá lugar al día siguiente, y que mientras tanto ha sido destinado provisionalmente a ese Servicio de Emergencias. Allí, entre otras muchas llamadas, recibe la de Iben, una mujer que, al parecer, está siendo secuestrada por un hombre. Asger intenta identificar el vehículo para avisar a la Policía para que lo intercepte, pero no es fácil. Entre tanto, llama a casa de Iben, donde supuestamente están sus hijos de corta edad, y habla con la pequeña Mathilda...

El director de The guilty es Gustav Möller, un danés insultantemente joven (nació en 1988), graduado en la prestigiosa Escuela de Cine de Dinamarca, la famosa Den Danske Filmskole. Allí estudió, por ejemplo, Lars Von Trier. El caso es que Möller, graduado en 2015, ha sorprendido con este su primer film, hecho con escasísimos medios pero ciertamente mucha imaginación. La fuerza de la historia, obviamente, radica en que, sin ver prácticamente nada, las voces, los sonidos, los ruidos con los que Asger se relaciona con la secuestrada, su secuestrador, la niña pequeña y otros compañeros de la Policía, son los que permiten al espectador recrear en su mente lo que pudiera estar pasando en esta intrincada intriga, en este thriller singular que, ciertamente, no da un minuto de respiro, y en el que, finalmente, habrá lugar hasta para un mensaje moralmente enriquecedor y humanamente pleno de justicia.

Con un ritmo excelente, que confirma que la formación recibida por Möller en Den Danske Filmskole ha sido notable (y él ha sabido aprovecharla), The guilty ha sido premiada en Sundance, Toronto y Valladolid, y es la película danesa elegida para competir en los Oscar de 2019. Por supuesto, el film no sería el percutante ejercicio de estilo, pero también el estupendo artefacto de tensión que es, sin el concurso del actor sueco Jakob Cedergren, de larga trayectoria, pero que aquí hace el que probablemente sea el papel de su vida, un personaje donde los grises predominan sobre los tonos negros y blancos, en un papel que ha de construir desde una moderada gesticulación en el rostro, que la cámara cartografía inmisericordemente durante prácticamente todo el metraje del film.


 


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85'

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The guilty - by , Nov 29, 2018
3 / 5 stars
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