Película: Verano de corrupción Con un merecido prestigio ganado con su anterior película, la original aunque un tanto artificiosa Sospechosos habituales, el director Bryan Singer insiste en la intriga con esta adaptación de una novela corta de Stephen King, no estrictamente terrorífica, aunque, como en todo lo del escritor de Maine, siempre late un poso de horror, aunque no se encuadre en el género.

Verano de corrupción plantea la relación entre un adolescente fascinado por los nazis y un viejo militar de las SS, especializado en gasear judíos en los años 40. De esa relación saltarán chispas, produciéndose vaivenes en el contendiente que tiene la sartén por el mango, pero suponiendo, en definitiva, un macabro aprendizaje para el muchacho, paradójicamente hijo de un matrimonio pacifista y progresista.

No es el filme que podría haberse extraído del interesante texto de King, un paseo por los abismos del ser humano y su extraña atracción por lo oscuro, pero no es tampoco una película despreciable. Tiene una factura correcta y algunas escenas notables (como la del viejo enfundado de nuevo en un uniforme nazi, recuperando la antigua arrogancia fascista) y, sobre todo, tiene un actor enorme, un Ian McKellen espléndido, como siempre, muy por encima de un Brad Renfro al que el papel le viene grande: carece de la ingenua perversión que debería constituir su más evidente cualidad.

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110'

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Verano de corrupción - by , Jan 01, 2000
2 / 5 stars
Discípulo aventajado