Pelicula:

Gerardo Olivares es un cineasta cordobés de ya dilatada carrera. Comenzó a hacer cine dentro de la fórmula de los documentales, casi siempre en tierras exóticas, a veces sociales. A partir de mediados de los años cero del siglo XXI se inicia en los largometrajes de ficción, en los que, aunque ya con historias ficticias, gusta de seguir manteniendo los paisajes a lo largo de todo el mundo que han sido sus escenarios durante su época documentalista. No es Olivares un exquisito, aunque rueda con cierta profesionalidad (también con cierto desaliño...), aunque no se puede decir que haya sido tocado por ningún dios, ni siquiera menor.

Tras varios films que han combinado aventura y drama, como Entrelobos o El faro de las orcas, con 4 Latas ensaya otra hibridación, la de aventura con comedia, un film que, treinta y tantos años después, habrá de reunir a dos antiguos amigos, uno francés, Jean Pierre, el otro español (bueno, vasco, dice el tío...), Tocho, con un tercero español (también vasco, aunque no lo diga: llamándose Joseba...), que agoniza en Mali. Junto con la hija de este último, Ely, que malvive en España, se dirigen hacia el país africano cruzando el desierto a bordo de un viejo Renault 4, conocido coloquialmente en nuestro país hace medio siglo como 4 Latas (no debía ser por la nobleza de sus materiales, no...). Como cabía esperar, en el desierto les pasará de todo, desde las continuas diarreas (no mentales, aunque también...) del franchute, a encontrarse con un negrito sandunguero que habla español como si fuera Quevedo, pasando por tener que huir de un tipo de aviesas intenciones con una onerosa cuenta pendiente con el gabacho.

Pero el guion no se puede decir que sea la octava maravilla: Olivares y sus colibretistas enhebran una historia plagada de tópicos (la chica abandonada por el padre, furiosa por tanto con él, pero a la vez fascinada por el posible reencuentro; la amistad masculina de los años jóvenes, que quiere ser reeditada, casi cuarenta años después, cuando un motivo de fuerte impacto emocional da pie a ello; el villano sin escrúpulos del que habrá que huir haciendo honor a nuestra condición de “homo sapiens”, etcétera), mezclando elementos de aventura y comedia; los primeros con frecuencia están pillados por los pelos, con continuas invocaciones a fallos de motor del desvencijado vehículo para justificar las penurias por las que pasan los protagonistas; los segundos, jugando con los equívocos y las traducciones de lenguas diversas, cuando no con los tópicos sobre la supuesta corruptibilidad de las administraciones africanas.

El conjunto no se puede decir que sea precisamente atractivo, más allá de los hermosos paisajes del desierto del Sahara y de los paisajes desérticos de Fuerteventura y Las Palmas de Gran Canaria, donde está rodado mayoritariamente el film. Queda algo entretenido, sin muchas pretensiones, quizá una loa a la amistad más allá del inclemente paso del tiempo, pero poco más. Un final excesivamente edulcorado no termina de arreglar una historia que, ciertamente, no figurará en ninguna Historia del Cine, aunque seguramente tampoco lo pretendía.

El hispano-francés Jean Reno (nacido Juan Moreno), en su primera película totalmente española, nos parece un tanto sobreactuado, como la mayoría del reparto. Hovik Keuchkerian es un actor hispano-libanés que se ha dado a conocer fundamentalmente como uno de los atracadores de la serie La casa de papel, aunque ciertamente lo vemos bastante endeble como intérprete. De los demás, nos parece que Susana Abaitua es fresca y puede tener un futuro interesante en la actuación.


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104'

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4 Latas - by , Mar 05, 2019
1 / 5 stars
Entre la aventura y la comedia