Pelicula:

Jonathan Demme es uno de esos casos, no tan infrecuente, en los que un cineasta de una filmografía corriente y moliente tiene en un momento dado un fulgurante destello que parece convertirle en el genio que no es. A Demme le pasó con El silencio de los corderos (1991), la célebre adaptación al cine de la novela El silencio de los inocentes, de Thomas Harris, una película de culto dentro de su género, el thriller entreverado de terror, en la que sobre todo sobresalía la extraordinaria “performance” de Anthony Hopkins como el asesino en serie Hannibal “Caníbal” Lecter, pero donde sería injusto no reconocer también un excelente trabajo de Demme en la puesta en escena y en el conjunto del film.

Sin embargo, antes de eso Demme no había hecho nada realmente apreciable, aunque cierta crítica, desconocemos por qué motivos, le jaleó tonterías como El eslabón del Niágara (1979) como si fuera el nuevo Hitchcock... Y después de El silencio..., Demme volvió a hacer medianías, aunque algunas fueran muy celebradas, como Philadelphia (1993), cuyo mérito real fue sobre todo poner en pantalla grande y en cine comercial el tremendo drama del sida, hasta entonces tratado en “sotto voce” por Hollywood.

Pues unos años antes de El silencio..., Demme dirigió esta sin duda curiosa y apañada película que entreveraba, en distintos grados, tres niveles genéricos, el romántico, que debe entenderse como el preponderante, porque en el fondo se trata de una historia de amor; el de comedia, en el que se mueve en las aguas del humor inteligente y que busca más la sonrisa cómplice que la risa; y el del thriller, en la arriesgada relación del protagonista con el marido de su chica.

Estamos, pues, ante una historia romántica que comienza en clave de comedia para terminar casi en drama, una tormentosa relación entre un yupi del tres al cuarto y una chica un tanto ligera de cascos, algo salvaje, como dice el título, más el marido de la muchacha, mucho más salvaje que ella.

Reflexión sobre la atracción del abismo en los seres humanos, Algo salvaje funciona razonablemente bien en sus tres niveles de género, y cuenta con un excelente trío de intérpretes, descollando el perverso Ray Liotta, que parece nacido para hacer de Malo, con mayúscula, aunque una pícara Melanie Griffith y un atontado pero tan enamorado Jeff Daniels no se quedaban atrás en su composición de personajes bien perfilados.

(27-03-2020)


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

114'

Año de producción

Algo salvaje - by , Mar 27, 2020
2 / 5 stars
Una tormentosa relación