Pelicula:

Javier Ruiz Caldera es un cineasta español, catalán por más señas, que se viene moviendo hasta ahora en el terreno de la comedia, con ciertas oscilaciones hacia la parodia, como hacía en Spanish Movie (2009), la comedia negra, con Promoción fantasma (2011), y la comedia romántica con escarceos eróticos, con 3 bodas de más. No es un director exquisito, pero es cierto que sabe enhebrar con solvencia sus historias, sean éstas mejores o peores. Con Anacleto, agente secreto asalta el subgénero de la comedia especializada en versionar personajes de los tebeos españoles, que ya tiene una medianamente larga lista de títulos, desde La gran aventura de Mortadelo y Filemón (2003), que reventó las taquillas, hasta El gran Vázquez (2010), que fue un fiasco absoluto. Se supone que la versión a la gran pantalla de este agente secreto de pacotilla que era Anacleto puede deberse a los recientes éxitos (dentro de un orden…) de Zipi y Zape y el club de la canica (2013) y Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2014).

Pero lo cierto es que el tebeo español tiene una relación de amor/odio con el cine: puede ocurrir que el público se vuelque con algunas adaptaciones, como ocurrió con la mentada La gran aventura de Mortadelo…, o bien hunda otras, como la de El gran Vázquez o, en televisión, la serie de TVE El botones Sacarino (2000-2001), que duró menos que un pirulí a la puerta de un colegio.

Así las cosas, Anacleto, agente secreto se ha lanzado con una fuerte campaña publicitaria, pero me temo que no va a unirse al grupo de los exitazos tebeísticos. Y es que este personaje fue uno más del montón de los que poblaron los tebeos durante la segunda mitad del siglo XX; del propio Vázquez, su autor, fueron mucho más seguidas las historietas de La familia Cebolleta o Las hermanas Gilda, pero este Anacleto, la verdad, nunca fue lo que se dice un número uno, como sí lo fueron, por ejemplo, los mentados Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape o Carpanta, por citar tres grandes del medio.

Anacleto, agente secreto juega varias bazas: la parodia de las historietas del tebeo de su personaje homónimo, aunque ahí no juega a fondo la carta estética y los personajes mantienen una fisonomía muy antropomórfica, salvo algunos detalles (cfr. las hipernalgas de Rossy de Palma); por otro lado, tiene una evidente faceta de película de acción, con continuas luchas cuerpo a cuerpo, refriegas con armas de fuego y gran surtido de balaceras y explosiones; por último, tiene también su corazoncito emotivo con una en principio hosca relación intergeneracional, que como era de esperar va evolucionando hacia posturas de mutua adoración.

Demasiadas y demasiado diversas claves, me temo, para una película que ciertamente no se sabe muy bien qué es lo que quiere ni a qué público va dirigida. Así las cosas, el filme tiene un buen acabado, las escenas de acción no chirrían (si hasta Quim Gutiérrez está convincente en la puesta en escena de las luchas de artes marciales coreografiadas) y a ratos el público se divierte con los personajes y situaciones, pero el conjunto no termina de cuajar en la buena comedia que podría haber sido.

Entre los intérpretes, el mentado Gutiérrez se confirma como un solvente actor de comedia (aquí incluso ensaya otros registros, como queda dicho), e Imanol Arias compone atinadamente un Anacleto ya maduro, con pelo blanco (el original, más joven, tenía el pelo negro; eso sí, los dos parecen llevar el pitillo pegado a los labios, cuando ahora es tan políticamente incorrecto…). Del resto del reparto nos quedamos con una Alexandra Jiménez que va a camino de convertirse en una de las mejores actrices de su generación, aunque nos gustaría verla en un registro dramático, por aquello de comprobar su versatilidad. Por supuesto, Carlos Areces está espléndido, aquí como el pérfido Vázquez (trasunto del propio autor de las viñetas de Anacleto), un villano tan malo de corazón como torpe en sus acciones.

El eslogan del personaje de Anacleto, agente secreto, tanto en la película como en las historietas que aparecieron durante décadas en los tebeos españoles era “Anacleto nunca falla”; pues habrá que recordar aquello de “nunca digas nunca jamás”...


Anacleto, agente secreto - by , Sep 13, 2015
2 / 5 stars
Nunca digas nunca jamás