Película: Cold Mountain

Sigue la Guerra de Secesión como venero inagotable. Ahora, sobre la base de la novela de Charles Frazier, Anthony Minghella recupera el pulso perdido en El talento de Mr. Ripley, para volver a los territorios del cine lírico y épico, como en El paciente inglés, que le encumbró hace ya ocho años. Lo cierto es que este nuevo título del cineasta británico lo trae en plenitud de facultades, con una historia que se adapta como un guante al tipo de cine que más le gusta, el que combina con brillantez los grandes sentimientos amorosos con los finales trágicos.


Aquí será la historia de una dama de alta cuna requerida de amores por un pobre infeliz, del que se enamora, y cómo el joven sudista, gravemente herido, no dudará en, desertando de su ejército y traicionando a su bandera, regresar junto a su amada cuando ésta le necesite, todo ello en el marco atribulado de la Guerra de Secesión norteamericana de hace ahora alrededor de ciento cuarenta años. Bien ambientada y narrada, hay algunas escenas espléndidas, como la premonición del regreso y muerte del amado en las turbias imágenes de un pozo; a ratos, sin embargo, el metraje se hace algo pesado, contaminado de esa especie moderna que parece decir que no hay gran película (importante, impactante) si no es película grande (de larguísimo metraje, aquí dos horas y media largas).


Pero el conjunto es entonado y agradable, y el fatalismo que destila recuerda, de nuevo, a aquel El paciente inglés que tan grato recuerdo dejó. Nicole Kidman vuelve a estar eximia, como es habitual ya en esta actriz que, digámoslo ya, lo hace todo bien, al margen de su asiduidad en las páginas del corazón. Jude Law no está a su altura, entre otras cosas porque siempre ha sido más galán que actor. Y Renée Zellweger se ve perjudicada, en España, por un doblaje aparatoso y poco natural, pero consigue dar relieve y volumen a un personaje secundario pero entrañable en la trama.


 


Cold Mountain - by , Jul 15, 2017
3 / 5 stars
El paciente sudista