C R I T I C A L I A C L Á S I C O S
Disponible en FILMIN, ACONTRA+ y RAKUTEN.
Uno de los directores más personales del cine francés y del cine mundial es Jean-Marie Maurice Schérer, más conocido por su nombre artístico de Éric Rohmer, ya que su cine no tiene semejanza con ningún otro. Ha seguido su línea desde un principio y ha logrado una filmografía coherente, independiente, sin someterse a la comercialidad, ya que su cine es barato de producir.
La serie que se planteó para la década de los 90 es la de los Cuentos de las cuatro estaciones, cada una de ellas con su historia. Las veleidades de la programación comercial nos privó en su momento del segundo, Cuento de invierno (1992), y en cambio, puntualmente en verano, como quiere su autor, se estrenó el tercero, con un verano, un protagonista, y todo un juego de seducciones.
Su personaje es Gaspard, un joven licenciado en Matemáticas, que crea canciones y confía en el azar, que pasa unos días en una playa en una habitación que le han dejado. Espera la llegada de su novia, Léna, pero entre tanto conoce a Margot, una guapa camarera con la que traba amistad. También se encuentra con Solène, una atractiva chica que le seduce y que está empeñada en que salga con ella.
El film comienza con una secuencia sin diálogos que es como un prólogo que sitúa el ambiente y común a las cintas de esta serie. Luego nos llegan los abundantes diálogos tan característicos del cine de Éric Rohmer y los paseos por la playa, idas y venidas de los personajes, con una cámara que los sigue a todos lados.
El guion está escrito a manera de diario, que va desde el 17 de julio al 8 de agosto, período vacacional en el que se plantean y resuelven los problemas de comunicación del tímido Gaspard, que se relaciona mal con los demás y con las chicas, y terminará acosado por las tres, a las que dejará por la música, a la que pone como excusa para salir del lío en que está metido.
El argumento va en un crescendo ascendente que prende en el espectador, cada vez más interesado por los líos amorosos de Gaspard, de los que sale de forma airosa e inteligente. Si interesante es el personaje central, no menos lo son las tres chicas de su relación, cada una con un carácter y personalidad diferente y a la vez complementaria. Igual sucede con las actrices, de aspecto corriente, que se van haciendo cada vez más atractivas y ajustadas al tipo de cada una.
El viejo zorro de Rohmer demuestra que, a pesar de los 76 años que tenía al rodar esta película, se encontraba en plena forma, cuidando exteriores e interiores, dirigiendo de forma natural a los actores y escribiendo una historia que es una reflexión muy atractiva, con un cuidado guion. La película hace pasar un rato delicioso disfrutando de buen cine.
109'