Película: Diplomacia

Volker Schlöndorff, director alemán, que aprendió cine a la sombra de los grandes realizadores franceses, tiene una filmografía en la que abundan los títulos bélicos o ambientados en la segunda contienda mundial, caso de la famosa El tambor de hojalata (1979), por la que ganó el Oscar. Es por ello que difícilmente podía decir que no cuando le ofrecieron hacer este thriller histórico cuyo argumento transcurre en torno a un episodio de la ocupación nazi, en 1944, cuando en agosto de ese año el general Dietrich von Choltitz, máximo responsable militar de la Wehrmacht en París, fue encargado de volar la ciudad de la luz incluidos sus principales monumentos, por orden de Hitler. El cónsul de Suecia, Raoul Nordling, logró entrar en las dependencias donde el militar nazi ultimaba los preparativos y convencerle de que no llevara a cabo el plan, lo que fue considerado un triunfo histórico de la diplomacia sobre la barbarie.

Los actores de esta película ya la habían interpretado antes en el teatro, puesto que el guion, llevado a cabo por el propio realizador en colaboración con el dramaturgo francés Cyril Gely, se basa en la obra escénica de este último, que se centra en uno de los momentos cruciales de la Segunda Guerra Mundial: la posible destrucción de París la noche del 24 al 25 de agosto de 1944. Cuenta la historia del enfrentamiento de estos dos hombres, en el que contrasta el lujo del lugar del encuentro, el hotel Meurice, y el sentido macabro que tenía el general de llevar a cabo los planes que se le habían encomendado. El film tiene al inicio unos minutos de documental real de archivo en blanco y negro y otro tanto al final.

A pesar de saberse la conclusión de este episodio, logra mantener el interés entre los dos personajes haciendo que nos olvidemos del desenlace real conocido de cómo París estuvo a punto de ser barrido del mapa, tema que ya fue tratado en su tiempo en la cinta Arde París? (1965), de René Clement, aunque la versión de Schlöndorff es muy diferente al tratarse de una obra teatral, que ha sido muy bien aireada con escenas fuera del lugar de la discusión, con la preparación de los explosivos y las dificultades que surgen al respecto para ejecutar las órdenes de Hitler de volar la capital francesa. Y, sin embargo, París no se destruye. ¿Por qué razones Choltitz no lleva a cabo las órdenes del Führer, a pesar de su lealtad sin límites al Tercer Reich? ¿Fue Raoul Nordling, cónsul general sueco en París, el que le hizo cambiar de opinión al general? En esa incógnita se basa parte del interés.

La primera idea fue hacer un telefilm en el que ambos hablaban de los prisioneros, de la liberación de presos políticos, del armisticio pero nunca de que no volara París. La ficción empieza en la entrada nocturna mediante una puerta secreta. Mucha gente fue a ver al general, entre otros el alcalde de París. La película nos descubre la cara oculta de ambos, la bondad del general, sus problemas personales y familiares, y el hecho de que el diplomático fuera un hábil negociador que ocultaba un as en la manga. En realidad se vieron cinco veces en cinco días y se volvieron a ver diez años después y el cónsul le dio una medalla.

El film posee unas notables interpretaciones de André Dussollier y Niels Arestrup, por cuyo trabajo este último fue premiado en el Festival de Cine de Valladolid donde igualmente obtuvo el premio a la mejor dirección.
Pasó también por los Festivales de cine de Berlín y de Telluride.


 


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84'

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Diplomacia - by , May 19, 2015
3 / 5 stars
Al fin nos quedó París