Pelicula:

El cine de animación japonés, por supuesto, no empieza y acaba en Studio Ghibli, el mítico estudio creado por Hayao Miyazaki e Isao Takahata; hay otros que, aunque no hayan tenido la pujanza de Ghibli, sí que han aportado y aportan interesantes propuestas en el anime; véanse los casos de Studio Ponoc y Studio Chizu, de los que nos han llegado en los últimos años varios films en exhibición comercial. Science Saru es el estudio creado en 2014 por otro de los estimulantes directores japoneses dedicados al anime, Masaaki Yuasa, en comandita con su socio Eunyoung Choi; su producción todavía es pequeña, estando centrada fundamentalmente en las obras de Yuasa (Fukuoka, 1965), que se inició como animador en los años noventa, habiendo sido el dibujante de varios episodios de la popular serie Shin Chan, para, a partir de principios de siglo, volar solo y dirigir sus propias películas y series de televisión, siempre en el formato del dibujo animado tradicional, el de dos dimensiones.

Es su dibujo el típico de los “cartoons” japoneses, que popularizaron en Occidente hace décadas series tan famosas como Heidi o Marco, con personajes con ojos grandes y redondos, tendencia a la gesticulación algo exagerada y temas generalmente familiares. En El amor está en el agua se dan todas esas características, adornadas para la ocasión con una historia romántica que podemos calificar de fantasmal o esotérica.

Hinako es una chica que se ha instalado en la costa, donde surfea con gran destreza; no sabe muy bien qué hacer con su vida, hasta que aparece un joven bombero, Minato, quien la salva de morir en un incendio. A partir de ahí, y tras unos primeros escarceos titubeantes, se enamoran y ella le enseña a surfear las olas. Pero la tragedia se cierne sobre los amantes...

Tiene El amor está en el agua un tono de romanticismo puro que, ciertamente, no es demasiado frecuente en el cine actual, y tampoco en el anime japonés. Pero está muy bien plasmado, sobre todo a partir de que se destapa el asunto esotérico, tras la tragedia, que emparenta el film de Yuasa con un clásico del cine de amor como es Ghost (con lo que el espectador que lo conozca sabe ya por dónde van los tiros, aquí con el agua como medio de comunicación y cierta canción “ad hoc” como invocación ritual). Pero Yuasa juega bien con los elementos que atraviesan la historia, desde el agua vivífica (también traidora, como comprobará el coprotagonista en carne propia) y el fuego destructor, aunque también con temas tales como la necesidad de pasar el duelo tras la muerte de un ser querido (ese “cabalga tu propia ola” como sinécdoque de seguir adelante tras la tragedia), la solidaridad y el apoyo a los demás como centro y eje de la vida, y la progresiva capacitación para desenvolverse en la existencia, ejemplificada en esa –sí, con apariencia deliciosa...--  tortilla de arroz que al principio le sale fatal a la protagonista, para mejorar sustancialmente a lo largo de la trama.

Film de alguna forma contracorriente en su romanticismo con cierto tono “fou”, lo cierto es que resulta sumamente agradable y llega con facilidad y emoción al espectador, gracias a una historia bien contada, con una narración en la que solo alguna vez desfallece el ritmo, tal vez porque le sobren algunos minutos. En cualquier caso, es un pecado venial en una película que, sin ser magistral, sí que reconforta y llega muy adentro en la tragedia de esta chica que todo lo tenía y todo lo perdió, y cómo, con inopinada ayuda espectral, tendrá que afrontar el resto de su vida, tendrá que gestionar un duelo insoportable.

Hermosa, a ratos fascinante en sus juegos con el líquido elemento y el fuego, El amor está en el agua nos desvela a un interesante cineasta nipón, Masaaki Yuasa, del que se había visto poca cosa en España, y que con esta encantadora película presenta sus credenciales como competente colega de Miyazaki, Yonebayashi, Shinkai o Yamada.

(19-02-2020)


 


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94'

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El amor está en el agua - by , Feb 20, 2020
3 / 5 stars
Cabalga tu propia ola