Película: El caso Mattei Con valentía, madurez y sinceridad el cine italiano vuelve a interrogarse, a exponer los problemas y contradicciones de sus estructuras sociales. La noble herencia del neorrealismo se deja sentir en la generación que roza ya los cincuenta: Montaldo, Rosi, Petri, Damiani, Lizzani y otros han testimoniado con su reciente obra –apoyada en sucesos verídicos o fingidos— las realidades de su sociedad. Su cine –que se inscribe dentro del llamado político— invita a tomar conciencia, a conocer y responsabilizarse de unas deficiencias que deben ser superadas.  La policía agradece, Confesiones de un comisario, El caso Mattei, tratan de mostrar las insuficiencias y los peligros de determinadas estructuras políticas así como del temor producido por la escalada de individuos o asociaciones fascistas cuya actuación clandestina funciona cual nueva mafia.

Palabras de Francesco Rosi: “Pienso que toda película juega un papel político, incluso las malas películas, porque un film es siempre el espejo de una situación real. En este sentido, creo que participo con mi obra en la vida política de mi país. La función de un artista comprometido es decir cosas que le ayuden a uno mismo y ayuden a los demás a comprender las circunstancias en las que estamos obligados a vivir”. Estas consideraciones justifican la selección de personajes que empieza en Giuliano y acaba en Mattei; y su método consiste en provocar la oportuna relación dialéctica entre el personaje y la realidad circundante. El ciudadano Mattei interesa como ejecutivo, como gerente o tecnócrata, como hombre que se ha hecho a sí mismo pero, especialmente, por su actitud como político, por su afán competitivo con los países capitalistas, por su apoyo a los productores de petróleo, por su afán de “grandeur”;  en definitiva, por las relaciones individuo-sociedad, no porque ésta condicione al primero sino porque el individuo es de los que hacen historia y, en consecuencia, su actitud opera sobre ella decisivamente. De esta relación surge la ambigüedad, porque si se le acepta como bienhechor, hay que repudiarlo como fascista: “de no haber sucedido esto –su muerte--, Mattei hubiera acabado con la democracia”, se dice con toda claridad en el film.

La estructura narrativa del film recuerda a Ciudadano Kane; Rosi actúa y opera por acumulación y selección de datos  y personajes, organizando un enorme puzzle en el que biografía y accidente de Mattei se combinan; el realismo del film se complementa con unos toques de cine-verdad en los que el mismo Rosi aparece realizando la encuesta. Volonté –con ideología semejante a la de Brando o Montand— compone un nuevo personaje político; “el obrero que va al paraíso”, Mattei, Ben Barka…

Lamentamos la proyección en Superama porque le concede una condición espectacular que está reñida con el sentido de la obra.

(Este comentario crítico se publicó en El Correo de Andalucía el 20  de mayo de 1973).


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116'

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El caso Mattei - by , Jan 01, 2013
4 / 5 stars
La escalada del cine político