Película: El devorador de pecados Brian Helgeland es bastante mejor guionista (con títulos como "L.A. Confidential" y los dos últimos Clint Eastwood, "Deuda de sangre" y "Mystic River"), que realizador. Sus dos primeros filmes como director, "Payback" y "Destino de caballero", apuntaban maneras, pero esta su tercera película es claramente deficiente. Gusta el cineasta de cambiar bruscamente de género, pasando del inicial policiaco clásico a la aventura caballeresca trufada de humor y ahora al thriller de terror con elementos religiosos y demoníacos, pero ello no le da réditos apreciables. Aquí cuenta, muy confusamente, una historia entre lo esotérico y lo pseudorreligioso, con una ficticia orden cristiana llamada nada menos que los carolingios, creada para luchar contra el diablo con exorcismos y batallas cuerpo a cuerpo; pero uno de sus miembros es tentado por un inmortal para que le suceda en su tarea, que resulta ser comerse, literalmente, los pecados de los moribundos que no pueden acceder a la absolución.
Pero el guión, que teóricamente es la baza segura en Helgeland, aquí es penoso, poco trabajado, con diálogos lamentables y situaciones de terror barato que más que dar miedo, dan sueño. A ratos parece que estamos ante "Un hombre como los demás", de Pedro Masó, y en otros viendo un mal remedo de "El exorcista", parte vigésimo quinta. Algunos momentos de creatividad visual, como la recreación de la construcción del Vaticano, jugando con el espacio-tiempo (que no es original, pero al menos se agradece), o la impactante escena de zamparse los pecados de un criminal, no salvan un producto aburrido, que ni tiene entidad como el thriller de terror que supuestamente es, ni aporta ninguna lectura válida metafísicamente, ni siquiera como entretenimiento.

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100'

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El devorador de pecados - by , Nov 20, 2003
1 / 5 stars
Confuso esoterismo