El cine americano, que ha dado grandes títulos sobre la figura del perdedor, tenía olvidado un tanto este arquetipo desde hace ya demasiados años, empeñada la industria, la política u otros oscuros intereses en atiborrarnos de héroes omnipotentes o incluso grises. Ha tenido que ser la díscola Jennifer Jason Leigh quien, desde su papel de coproductora y protagonista absoluta, haya recuperado el rol de perdedora en este filme sobre Sadie, una fracasada cuyo desastre de vida (continuas rupturas sentimentales, alcoholizada, drogadicta, canta como un grillo y con tendencia a meter constantemente la pata) está siempre en referencia a su perfecta hermana, Georgia, que lo hace todo bien: familia organizada, marido estupendo, es guapa, canta espléndidamente y, en el colmo del descaro, le roba hasta el título de la película, que se llama Georgia, como ella, y no Sadie, como hubiera correspondido por protagonismo.120'