Película: La gran enfermedad del amor

Está visto que el cine romántico, como todos los géneros, tiene que renovarse constantemente, ajustarse al tiempo en el que viven y proponer nuevos veneros, o al menos variaciones sobre veneros ya conocidos, con derivadas que hagan atractivas sus películas para las nuevas generaciones. En el caso del cine romántico con más razón aún, pues no parece que corran buenos tiempos para la lírica, si se me permite la sinécdoque...

Kumail es un joven pakistaní emigrado en su adolescencia con su familia a Estados Unidos, buscando un mejor futuro. Aunque sus padres quieren que curse una carrera universitaria (médico, o por lo menos abogado), el chico quiere ser comediante y hace bolos en un club de monólogos en su ciudad de acogida, Chicago. Un día conoce a Emily, una chica norteamericana que estudia psicología. Tienen una aventura sexual a la que ambos coinciden en no dar importancia, pero poco a poco el sexo se hace amor y se convierten en novios. Pero él no quiere decirle a ella que su familia le busca incesantemente novia pakistaní para que se case, y que no aceptaría bajo ningún concepto una boda mixta con persona ajena a su país de origen...

La gran enfermedad del amor (bastante más explicativo el título español que el inglés, que sería simplemente “La gran enfermedad”, pero que los distribuidores españoles habrán considerado –no sin razón...-- demasiado anticomercial) parece presentar la típica historia de enamorados procedentes de culturas opuestas, que hoy por hoy serían las herederas naturales de aquellas otras en las que las familias, etnias  o tribus estaban enfrentadas, de las que Romeo y Julieta sería la más evidente. En cine, en ese tipo de comedia romántica con culturas enfrentadas quizá la película más obvia sea Mi gran boda griega, con joven WASP enamorado de chica grecoamericana.

Esa parece, en principio, la senda que va a recorrer esta La gran enfermedad del amor, aunque a mediados de la trama aparece el tercer protagonista, que no es un actor sino una circunstancia, la grave enfermedad de la chica que se cita en el título, que conferirá una perspectiva distinta a esta un tanto inusual comedia romántica donde el amor, aun existiendo, queda un tanto preterido ante lo que es la batalla por la recuperación de la salud de la amada y, sobre todo, la lucha del protagonista consigo mismo hasta entender qué es lo que realmente quiere en la vida, y qué habrá de estar dispuesto a sacrificar por ello. Y es que “mientras dormías”, como en aquella también comedia romántica con Sandra Bullock, será cuando el protagonista se dará cuenta de la que es su auténtica prioridad vital.

Producido bajo los auspicios del productor y director Judd Apatow, ese al que algunos reputan como el nuevo dinamizador de la comedia (aunque con títulos como Virgen a los cuarenta, eso habría que ponerlo en cuarentena...), en este caso se encarga de la dirección Michael Showalter, del que vimos hace un par de años Hello, my name is Doris (2016), un intento de comedia desde la perspectiva de la tercera edad, con cosas interesantes y otras no tanto.

La gran enfermedad del amor resulta ser, entonces, una comedia romántica que busca su lugar en la atipicidad de su argumento, rodada con profesionalidad y sin grandes aspavientos, partiendo de un guion escrito por el propio protagonista, Kumail Nanjiani, y de su esposa, Emily V. Gordon, vagamente basado en su propia historia. Nanjiani se autointerpreta, y para el papel de Emily se ha elegido a Zoe Kazan, cuyo apellido nos recuerda que corre por sus venas sangre de la auténtica aristocracia norteamericana, los artistas de Hollywood; y es que es nieta nada menos que de Elia Kazan, uno de los grandes cineastas norteamericanos de los años cuarenta, cincuenta y sesenta.

Es cierto que las reuniones de Kumail con su familia pakistaní, en su hogar de Chicago, recuerdan poderosamente los encuentros (en este caso vía Skype) que tiene el personaje de Raj de la serie televisiva The big bang theory con sus padres en la India. Quiere decirse que ese tipo de clichés culturales ya está un tanto trillado, y desde luego en Big bang son más graciosos. Pero el conjunto de La gran enfermedad del amor, sin ser Lubitsch, es agradable y se deja ver, sobre todo gracias a un guion bien construido, con chispeantes diálogos, que ha sido justamente nominado al Oscar.

Aparte de la pareja protagonista, que tiene química y resulta creíble, me quedo con la aparición de Holly Hunter en un personaje interesante, la madre de la simultáneamente enamorada y enferma, que le permite dar los matices que esta estupenda actriz (lamentablemente desaprovechada por Hollywood en las dos últimas décadas) es capaz de conferir a su papel.


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120'

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La gran enfermedad del amor - by , Feb 16, 2018
2 / 5 stars
Mientras dormías