Película: La importancia de llamarse Ernesto Dos años largos ha tardado en estrenarse en España esta adaptación del clásico de Oscar Wilde, que ya fue versionado en varias ocasiones, tanto por el cine (la más famosa de todas fue la de Anthony Asquith en los años cincuenta, con Michael Redgrave como Jack Worthing) como por la televisión. Y es que parece que los distribuidores españoles no terminan de enterarse de que hay un público, un "target", como dicen ahora los expertos de mercado, para este tipo de cine amable, refinado y con diálogos brillantes: sin ir más lejos, el día que la vimos la media de edad de la sala (y estaba prácticamente llena) no debía bajar de los sesenta años. Así que público hay, pero lo que no hay son distribuidores despiertos.

Oliver Parker confirma lo que ya decíamos sobre su anterior película, Un marido ideal: se está especializando en autores clásicos, y con este nuevo filme, en un autor en concreto, Oscar Wilde, cuyo teatro amable, sofisticado y lleno de enredos resulta muy cinematográfico. La importancia de llamarse Ernesto es, junto con El abanico de Lady Windermere, la más famosa de las comedias románticas de Wilde, y Parker se atiene al espíritu y la letra del autor irlandés, sin complicarse mucho la vida. En este sentido, lo mejor de la película está en el texto original, en los agudos diálogos de los dos protagonistas, que pugnan por llamarse Ernest para buscar los favores de sus amadas, en un enredo victoriano que resulta agradable de ver y simpático de escuchar, con sus ampulosos vestidos de finales del siglo XIX, sus mayordomos zumbones, sus doncellas que están deseando llevarse un maromo a la cama, sus tías virtuosas pero de juventud más bien casquivana... en fin, el universo wildeano, llevado a la pantalla con pulcritud, sin genio, pero también es cierto que tampoco se le pedía.

Naturalmente, los intérpretes son fundamentales para este tipo de cine que es más bien teatro filmado. Los actores son, en general, muy adecuados, desde un Rupert Everett que está pidiendo a gritos hacer de Oscar Wilde en un "biopic" muy, muy elegante y desmayado, hasta un Colin Firth que le da adecuada réplica, pasando por la americana Reese Whiterspoon, alejada de los papeles de adolescente majadera que suele interpretar en su país. Eso por no hablar de la magnífica Judi Dench, la jefa de James Bond/Pierce Brosnan en el MI6, pero sobre todo una exquisita actriz shakespeareana, que está espléndida en su papel de dama victoriana con prejuicios de quita y pon...

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97'

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La importancia de llamarse Ernesto - by , Jan 09, 2005
2 / 5 stars
Un elegante divertimento