Película: Las confesiones del doctor Sachs Hay un aforismo de la antimedicina que dice: "el médico nunca cura, a veces alivia, y siempre consuela". De ese aforismo parece imbuido Michel Deville, el veterano cineasta francés, autor de películas especiales como La lectora, pero cuya filmografía ha llegado tarde, mal y nunca (ya que estamos con proverbios y frases hechas...) a nuestro país. Porque el doctor Sachs del título es un profesional de la medicina que sabe que, con más frecuencia de la deseable, su trabajo con los enfermos no es tanto sanarlos como escucharlos, oír los problemas, las ansiedades, los oscuros tormentos psicosomáticos de gente deseosa de que alguien les preste atención.

Estilísticamente atrevida, con planos situados en un único espacio pero combinando varios tiempos en una misma acción, con cierta tendencia a la anarratividad, buscando nuevas formas de contar algo sin necesidad de atenerse a una historia clásica con su planteamiento, nudo y desenlace, la película de Deville demuestra en lo cinematográfico un pulso y una capacidad de innovación que no resulta raro encontrar en gente provecta como él (recordemos a Rohmer, a De Oliveira, al viejo Fuller antes de morir).

Pero ello sería sólo un alarde para eruditos, para investigadores que elogian la indagación de nuevos caminos; lo importante en este Las confesiones del doctor Sachs (cuánto más hermoso el título original, La enfermedad de Sachs) es su tono profundamente humanista, su apuesta por el ser humano ante todo, y ello desde la perspectiva de un hombre que dista mucho de la perfección (irascible, con ciertas tendencias misóginas y un "cacao" mental más que considerable), pero que busca en el ejercicio de su profesión la mejor forma posible de ayudar al prójimo, en su cuerpo, pero también en su mente; en su alma, si lo prefieren.

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105'

Año de producción

Las confesiones del doctor Sachs - by , Jan 01, 2000
4 / 5 stars
Siempre consuela