Película: Marie-Jo y sus dos amores Sabido es que el marxismo es casi una religión, con dioses que responden a nombres como Historia, Lucha de Clases y Dictadura del Proletariado; como tal cuasi religión que es, también detesta el sexo, porque no se puede cuadricular ni domesticar. Robert Guédiguian, director francés de origen armenio, encuadrado desde hace años en un cine militantemente marxista, famoso desde su "Marius y Jeannette", parece sin embargo haber descubierto el sexo en este su último filme, en el que una mujer simultanea su vida erótica con marido y amante, sin poder decidirse por ninguno de ellos porque a los dos los ama, los dos la colman.
Son curiosas las novedades del nuevo filme de Guédiguian: habitualmente sus personajes eran obreros, parados, con problemas laborales y económicos y, secundariamente, una historia de casto amor proletario al fondo; ahora los protagonistas son clases medias con un buen pasar (un pequeño empresario, un práctico del puerto...), y el conflicto amoroso se coloca en primer plano, con numerosas escenas en las que los componentes de este "menage-a-trois" están en bolas, en una generosa exhibición de epidermis que en el gremio de realizadores marxistas no se veía desde Dusan Makavejev (si es que hay alguien que se acuerde de él...). Como todo el cine de Guédiguian, el guión es voluntarioso y tenaz, aunque ciertamente con lagunas y defectos cuasi naïf. Pero el realizador galo lo remedia, como siempre, con dosis de credibilidad de sus actores (siempre el mismo elenco, película tras película), con ese buque insignia, sin el que su cine no sería nada, que es su mujer, Ariane Ascaride, musa de este titubeante cine marxista del siglo XXI que busca un lugar al sol de la vida cotidiana, al margen de las reivindicaciones que le son propias.

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120'

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Marie-Jo y sus dos amores - by , Apr 03, 2003
2 / 5 stars
El marxismo descubre el sexo