Pelicula:

Alberto Rodríguez, con toda probabilidad el cineasta español actual más estiloso (nuestro Martin Scorsese, para entendernos...), está realizando desde hace ya algún tiempo, un poco a la chita callando, una especie de aproximación en clave de ficción a momentos clave de la Historia de España de los últimos cincuenta años. Así, en Grupo 7 (2012) se acercó a un tiempo histórico escasamente hollado por el audiovisual, los años previos a la Expo’92, en Sevilla, cuando las administraciones públicas decidieron que había que limpiar las calles de delincuentes y gentes de mal vivir, para mayor gloria de la Exposición Universal, con una dualidad de policías (las dualidades de personajes, generalmente masculinos, son una constante en la obra de Rodríguez...) en los que veremos qué fácil es pasar de un extremo a otro de la conducta cuando se dan las circunstancias adecuadas. En La isla mínima (2014), el período histórico retratado será principios de los ochenta, cuando la Transición todavía está en ebullición, cuando el franquismo sigue enraizado, y de qué forma, en las instituciones, quizá no en la cúspide, pero sí en los niveles medios y bajos, en los que tienen más contacto (y por ello pueden hacer más daño) con la población; y, desde luego, será una acre denuncia sobre el caciquismo andaluz, sobre ese verísimo feudalismo que aún dominaba (espero que el tiempo verbal sea el correcto...) en la Andalucía profunda, en la Andalucía rural del señorito y la plebe sirviente, cuasi esclava. En El hombre de las mil caras (2016), Alberto tocará un tiempo también vidrioso, hacia 1994, con el gobierno de Felipe González acosado por el conocido en los medios de comunicación como el Sindicato del Crimen (Losantos, Antonio Herrero, Pedro Jota, Anson...) por la guerra sucia contra ETA, pero también con numerosos flancos de corrupción (Salanueva, Mariano Rubio, Juan Guerra...), entre ellos, y quizá el más importante o al menos el más sonado, el del que era entonces director general de la Guardia Civil y futuro posible ministro de Interior, Luis Roldán, un tipo que no solo se la había dado con queso a sus superiores, inventándose carreras universitarias que no tenía (lo que nadie comprobó...), sino que, además, esquilmó a modo las cuentas del Benemérito Instituto; huido de España cuando se descubrió que era un ladrón de guante blanco y mano muy larga, fue estafado por Francisco Paesa, espía pero, sobre todo, trilero de altos vuelos, un personaje fascinante en la historia reciente de España.

Ahora, con esta Modelo 77 (ya es curiosa la reiteración del número siete en la filmografía de Alberto: 7 vírgenes, Grupo 7, Modelo 77), Rodríguez se zambulle en una época también escasamente tocada por el cine español, la primera parte de la Transición, cuando Franco ha muerto pero, en 1976 y 77, no está nada claro cómo llegar a la democracia que el pueblo, abrumadoramente, desea. Y aún menos hollado es el fenómeno de reivindicación carcelario que tomó cuerpo en aquellos años con las siglas COPEL, Colectivo de Presos en Lucha, un movimiento presidiario formado por presos políticos pero también comunes, que sentían que, llegado el cambio de régimen, ellos también tenían derecho a cambiar de vida, a reiniciarla.

En ese contexto conoceremos a Manuel, un joven que se acerca a los treinta años, ingresado en la cárcel barcelonesa de la Modelo en 1976. Está a la espera de juicio por un desfalco en la empresa en la que trabajaba como contable, aunque él reivindica que solo ha robado 50.000 pesetas, y eso a instancias del hijo del dueño, y no el casi millón que le atribuyen. Harto de las largas que le dan, pero también de las infames condiciones del aislamiento sanitario al que inicialmente se le somete, monta el primero de sus muchos enfrentamientos con la dirección del penal, con resultados muy dolorosos para él... Pronto conoce a Pino, su compañero de celda, un preso más mayor que ha llegado al punto de normalizar su encarcelamiento: ha pasado más tiempo en prisión que fuera de ella, así que su vida en la cárcel es la normal, y los períodos que pasa fuera de ella solo una excepción...  

Tiene Modelo 77 el firme pulso de realizador de Alberto Rodríguez, como queda dicho uno de los más finos cineastas que pueblan hoy España. Tiene también, es cierto, un guion que en sus primeros envites titubea sobre cómo plantear su historia, con algunas insuficiencias como la falta de alguna información adicional sobre el protagonista, más allá de su pequeño latrocinio convertido en gran robo por mor del tunante de turno, o de su novia renuente que será sustituida pronto por la hermana de ésta, quien sí que está, realmente, enamorada del que hubiera sido su cuñado. Esos pequeños titubeos o insuficiencias quedan pronto atrás una vez que la relación entre Manuel y Pino se convierta en firme ligazón, inicialmente improbable por la reticencia del mayor, perro viejo que sin embargo pronto sabe ver que el joven es un tipo cabal, de los que merecen la pena. La parte central está ocupada por la lucha de los presos de la COPEL, conforme la situación política en el exterior va dando esperanzas de que pudiera decretarse una amnistía para todos los presos, políticos o comunes, y la última parte gira, quizá de forma algo inesperada, hacia un clásico film de fuga de prisión, en la que se aprecian homenajes, bien premeditados, bien involuntarios, hacia algunas pelis memorables del subgénero, de La evasión, de Becker, a Fuga de Alcatraz, de Siegel, e incluso de La gran evasión, de Sturges, a Cadena perpetua, de Darabont.

Pero no es Modelo 77 en absoluto seguidista de esos clásicos, sino que realiza algunos guiños que son más homenajes cinéfilos que otra cosa. La película, aunque nos parece que tiene un giro de guion bien razonado aunque un tanto brusco en esa parte final, cuando pasa de film de denuncia política a film de aventura con la intriga de la huida del penal, es una obra sólida, muy meritoria, con un manejo de las escenas de masas por parte de Alberto como pocos lo saben hacer en España: el motín en la Modelo que hizo saltar las alarmas en el gobierno; la (infame, es cierto) triquiñuela de Instituciones Penitenciarias para desactivarla; la huida final, con una nerviosa cámara plenamente ajustada al momento de excitación por la libertad que se palpa tan cerca... son escenas percutantes, rodadas con una profesionalidad y un rigor poco usuales en el cine español.

También nos gusta mucho la dirección de actores de Alberto, algo en lo que no se suele incidir demasiado, pero que está ahí para quien quiera verla: el sevillano saca petróleo de todos sus actores; que lo haga de Javier Gutiérrez, que ya nos ha demostrado en numerosas ocasiones su talento, y que aquí compone un preso “socializado” perfectamente creíble, es normal; que lo haga del malagueño Miguel Herrán, que no tiene el nivel de su compañero, ya no lo es tanto. Y es que aquí Herrán está esplendido, en nuestra opinión con su mejor interpretación hasta la fecha. Chapó para el pequeño papel de Jesús Carroza, el actor sevillano descubierto por Alberto en 7 vírgenes, que aquí, como siempre, está “sembrado”, en este caso en un peculiar personaje de “conseguidor” carcelario, también en alguna medida protector desinteresado del preso que terminó entre rejas por un asunto de desfalco en el que él fue a la vez ladrón y estafado. También nos ha gustado mucho Catalina Sopelana, el único personaje femenino de cierta entidad, de una dulzura extraordinaria, sin impostación, un bálsamo para el protagonista en sus visitas, finalmente un acicate para volver a sentirse humano, en un bellísimo plano final, tan cinematográfico, uno de los mejores que hemos visto en los últimos tiempos.

Desde las primeras escenas de la peli, el protagonista, a través de la ventana de su celda, visualiza en varias ocasiones en el exterior un cartel luminoso que, con intermitentes barras de neón, incita al viandante a que “salte al color”: y es que era el tiempo de la llegada de la televisión en color a España; ese “salte al color”, claro está, tendrá otro significado para Manuel: sal de la cárcel, rehaz tu vida, olvídate pronto de esta pesadilla...

(28-09-2022)


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Modelo 77 - by , Sep 29, 2022
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