Película: No dormirás

Gustavo Hernández es un cineasta uruguayo especializado en cine de terror; hasta ahora había rodado dos largometrajes, La casa muda (2010) (de la que se hizo en 2011 un remake franco-norteamericano con el título de La casa silenciosa) y Dios Local (2014), además de algunos cortos y series televisivas. Apunta maneras, pero me temo que le queda mucho todavía por aprender. No dormirás apura casi toda su originalidad en el sugestivo título y en el tema: hacia 1980, en Argentina, Alma Böhm, una diva de la dirección escénica, obsesionada por lograr la interpretación perfecta sumiendo a sus actores en trances de insomnio, logra que Bianca y Cecilia, dos jóvenes valores de la interpretación, se presten a ser candidatas para el personaje central de la nueva obra de teatro experimental que va a poner en escena, Osa Mayor; lo hará en un antiguo sanatorio mental donde una interna incendió el local y estuvo a punto de ahogar a su bebé, una niña de dos años. Pero Bianca pronto comprobará que los métodos de Alma encierran mucho peligro...

No dormirás, en efecto, agota su interés en el curioso título y en la temática que se expone, la posibilidad de que los intérpretes de teatro alcancen un grado de sensibilidad incomparable al someterse a una vigilia permanente durante más de cuatro días. Pero ahí se queda casi todo: porque lo que después Hernández nos presenta es una colección de sustos en la peor de las tradiciones del (mal) cine de terror de las últimas décadas, el que todo lo fía en, o bien asustar al espectador mediante el correspondiente golpe de efecto, con aparición de algún monstruo, o espectro, adobado con un estruendoso golpe de música (como en este caso), o bien apelar a la náusea mediante generosas dosis de casquería o menudillos debidamente despanzurrados (lo que, afortunadamente, se nos ahorra en esta ocasión: muchas gracias...).

Pero el planteamiento es desvaído y errático. Se quiere misterioso y es solo confuso. Se pretende enigmático e inteligente, pero solo es atrabiliario y cortito con sifón. Tiene algunos apuntes de interés, como el cambio de espacio-tiempo que acontece a la protagonista, sumida en su insomnio permanente, mediante fórmulas tan cotidianas como una inmersión en la bañera o un simple cierre de ojos. También la obsesión de la antagonista por la destrucción como método de creación tiene su atractivo, aunque esté dado a trompicones y mal servido por unos diálogos fatuos y poco convincentes, a lo que no ayuda sin duda una Belén Rueda a la que nunca nos terminamos de creer en su papel, uno de esos casos en los que personaje y actriz no casan en absoluto.

Mejor está la protagonista, la actriz y modelo bonaerense Eva de Dominici, que consigue empatizar razonablemente con el público con su personaje escindido entre el cuidado de su padre, enfermo mental, y su deseo de crecer artísticamente en su profesión, la interpretación teatral, aún a costa de poner en riesgo su salud mental. Nuestra Natalia de Molina hace un esfuerzo importante para intentar aproximarse al acento porteño, en general con buen resultado, aunque a ratos le sale un poco su andaluz nativo.

Los personajes dominantes del film, Alma y sus sicarios (marido, hijo, amiga...), argumentan en varias ocasiones a Bianca, la protagonista, que para conseguir lo mejor de sí misma como actriz debe salir del mundo de lo concreto: quizá el error del film sea, precisamente, que se ha querido salir tanto del mundo de lo concreto que se ha quedado exclusivamente en el mundo de lo abstracto; sin pretenderlo, claro, que es lo peor...


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No dormirás - by , Jun 19, 2018
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Salir del mundo de lo concreto