Película: ¡Olvídate de mí!

Aunque la película está dirigida por el francés (afincado hace años en Estados Unidos) Michel Gondry, sería más justo adjudicar la paternidad al extravagante guionista Charlie Kaufman, el original libretista de Cómo ser John Malkovich. En efecto, la trama y el tono es muy de Kaufman: un cuarentón de vida aburrida se despierta cierto día y se encuentra con una chica; empieza una relación con ella, hasta que se entera de que ambos ya se conocían pero su tormentoso emparejamiento terminó cuando ambos, consecutivamente, acudieron a cierta empresa que les borró el recuerdo del otro, y viceversa.


Como se ve, estamos en la frontera del surrealismo o simplemente de la fantasía más desbocada, aunque sea vistiendo los ropajes de la comedia romántica. Asistimos entonces al proceso de deconstrucción de Clementine, la chica a la que Joel (el protagonista, un Jim Carrey bastante contenido) decide borrar de su mente. Como hacía Woody Allen en Desmontando a Harry, aquí también tendremos la percepción visual de cómo Clementine empieza a desaparecer de la vida de Joel, aunque éste, al recordar los buenos momentos de la pareja, intente detener el proceso. Ésas son las escenas visualmente más brillantes (los escenarios volatilizándose, literalmente, ante nuestros ojos), aunque también es cierto que Gondry abusa de ellas y termina siendo algo tedioso.


El final, con la reconciliación de la pareja, aun a sabiendas de que terminarán rompiendo de nuevo, supone un canto al "carpe diem", al vivir el momento, muy de nuestra época: si mañana terminamos despanzurrados por un coche bomba, o acuchillado por nuestra pareja, o prensado dentro de un coche accidentado, ¿para qué preocuparse de la futura ruptura? Es, más o menos, el mensaje de Gondry y Kaufman, que desde luego no se puede decir sea demasiado optimista, y sobre el que, también es cierto, es difícil construir algo más sólido que un castillo de naipes.


Película formalmente rupturista, se comprende que en Estados Unidos no haya sido taquillera, porque no es el típico cine comercial y consumista al que está acostumbrado el público medio USA (ni el español o europeo, desde luego). Tampoco es que sea la octava maravilla, pero ciertamente, tal y como está el panorama, es de lo mejorcito que puede uno echarse a la cara, sin avergonzarse de pertenecer al género humano...


 


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Duración

115'

Año de producción

¡Olvídate de mí! - by , Nov 14, 2017
3 / 5 stars
Desmontando a Clementine