Película: Pearl Harbor

Con más frecuencia de la debida, la crítica "oficial" española carga con toda su artillería contra productos como éste, por su indisimulada intención de reventar las taquillas de medio mundo y, sobre todo, por el elixir filoamericanista que destila; esperar lo contrario sería como creer que Arzallus, en un mitin, iba a glosar las virtudes españolas: pura imposibilidad física y metafísica.


Pearl Harbor es, desde luego, un producto filoyanqui que da una versión glorificadora del ataque que su flota del Pacífico sufrió el 7 de diciembre de 1941, por parte de Japón, lo que a la postre supondría su entrada en la Segunda Guerra Mundial. Aunque hay historiadores que sugieren que los norteamericanos conocían los planes de Hiro Hito, pero prefirieron sacrificar barcos, aviones y, sobre todo, personas, para tener ante la opinión pública una excusa para entrar en la contienda bélica, lo cierto es que ello no son sino especulaciones sin demostrar.


Michael Bay, perito en películas de acción (recuérdese La Roca), plantea este filme como una mezcla de expectáculo e historia de amor. Y, hay que decirlo pronto, la mixtura no le sale mal: cuadra con facilidad el hecho histórico y bélico con la peripecia sentimental de un joven, su chica y el mejor amigo del primero, todos abocados a una situación de triángulo amoroso de corte clásico.


A Bay se le ha reprochado siempre que sus percutantes escenas de acción no han estado respaldadas por guiones que se tuvieran mínimamente en pie. Sin embargo, esta crónica de amor contrariado, con ribetes alguna vez sentimentaloides, termina calando en el espectador, como contrapunto a las secuencias de mayor impacto, las del ataque japonés a la base de Hawai, donde Bay brilla a gran altura. Los efectos infográficos ayudan considerablemente a que las escenas bélicas ofrezcan una verosimilitud como muy pocas veces se ha visto en la gran pantalla, con una aparatosidad apabullante, pero también como un espectáculo eficaz y atractivo.


Pearl Harbor tiene defectos, entre ellos un americanismo rampante y un cierto tufo a nipofobia, pero el conjunto, visto desde el punto de vista del cine, sin otras consideraciones extramuros, alcanza una nota aceptable. Quedémonos con el espectáculo, deslumbrante, y olvídese el mensaje ideológico, y seguramente se disfrutará. De lo contrario, se arriesga a que se salte la bilis...


 


Pearl Harbor - by , Oct 06, 2018
2 / 5 stars
Aparatosa pero eficaz