Sam Raimi, del que se creyó hace años que iba a revolucionar el cine de terror (su primigenia Posesión infernal era tan cutre en medios como El proyecto de la bruja de Blair, pero sin tanto cuento y mucho más sugerente), lleva sin embargo años dando palos de ciego. Desde sus inicios en el terror, ha probado casi de todo, desde una versión libérrima y algo cargante del mito del Fantasma de la Ópera (Darkman) hasta una especie de espagueti-western de diseño (Rápida y mortal), e incluso el thriller realista (Un plan sencillo); ahora incide en el thriller entreverado de terror, con esta historia de viuda con ciertos poderes de adivinación, en un pueblecito de la América profunda, que se verá involucrada sin pretenderlo en una turbia historia de desaparición y asesinato. Sin embargo, Raimi parece haber perdido los libros, y lo que antes era, en sus películas (sobre todo en las que incidían, de una forma u otra, en temas de horror), buen pulso narrativo, creatividad y capacidad para la tensión y la intriga, aquí se queda en mera filfa, en un refrito de El sexto sentido y Lo que la verdad esconde, con sorpresita final que, en este caso, se ve venir desde muy lejos.110'