Serie: Chernobyl En Abril de 1986 una explosión en uno de los reactores de la central nuclear de Chernobyl, en Ucrania (entonces territorio de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), causaría el más grave accidente atómico que haya existido jamás sobre la Tierra, incluso superior al que en 2011 tuvo lugar en la central de Fukushima, en Japón, en este caso por un terremoto y posterior tsunami.

Aquel accidente nuclear de Chernobyl tuvo lugar apenas un año después de la llegada al poder de Mijail Gorbachov, por lo que las estructuras, las formas, el rancio burocratismo y el anquilosamiento de paquidermo en el que ya entonces se había convertido la URSS seguía prácticamente intacto, incluida esa norma que indicaba que cualquier cosa que saliera mal no era culpa nunca ni del glorioso estado soviético, ni mucho menos del Partido, ni de sus funcionarios (en todo caso de alguno de poca monta al que poder cortarle –metafóricamente... o no tan metafóricamente—la cabeza), ni de nadie con poder real dentro de la Nomenklatura, la siniestra clase instalada en la gobernanza del país desde décadas atrás. En ese contexto, cualquier accidente de las características del de Chernobyl estaba cantado que sería ocultado, minimizado, ninguneado a toda costa por las autoridades.

Pero hubo algunas personas, realmente pocas, casi todos científicos, pero incluso algún político de cierto nivel, que dieron la cara no ya para dilucidar las responsabilidades sino, sobre todo, para evitar una catástrofe nacional e internacional si no se tomaban las medidas oportunas. Aún tomándolas, nada garantizaba que el accidente no envenenara para siempre buena parte del planeta, incluso la Tierra entera, pero se hicieron grandes sacrificios (como siempre, en la piel de los más débiles) que evitaron males mayores.

Craig Mazin es un guionista y productor norteamericano (Nueva York, 1971) que, sin duda, nunca hubiéramos imaginado que pudiera ser el “showrunner”, la persona que lo marca todo, que lo controla todo, que lo diseña todo, en esta por lo demás espléndida serie. Y es que los créditos de Mazin, hasta la fecha, eran más bien como para echar a correr: su firma está en los guiones de “cosas” como Scary Movie 3 (2003), Resacón 2: Ahora en Tailandia (2011) y Por la cara (2013), comedietas tirando a infumables (por más que una cierta crítica no ya miope, sino directamente ciega, vea méritos imposibles en ellas) que no predisponían a conceder benevolencia alguno a su autor.

Pero como habrá que creer en la conversión de los pecadores, como nos enseñaban en catequesis allá en el Pleistoceno Superior, Mazin se revela como creador de la miniserie Chernobyl como un hombre de notable talento, presentándonos en sus 330 imprescindibles minutos la historia de un desastre que nunca debió suceder. Y lo hace utilizando mimbres de varios géneros, desde el histórico que le viene de naturaleza, al contar un hecho que aconteció realmente (y que nos pudo costar carísimo a la Humanidad) hasta el thriller de investigación, con sus científicos indagando qué ocurrió para que se llegara a un nivel tan catastrófico, pasando por el drama judicial, en el que algunos científicos corajudos y algún político con vergüenza, echándole más valor que el Guerra, atestiguaron la verdad, para escarnio de un régimen que se había blindado en su mentira, para protegerse a sí mismo antes que para proteger al estado, sea socialista o no. También tiene irisaciones de cine de acción, en las distintas maniobras que los responsables de afrontar el desastre iniciaron, siempre con la carne de cañón de los otros, de los proletarios a los que supuestamente debía proteger la dictadura del proletariado... Por supuesto, habrá espacio, y mucho, para la denuncia de un régimen artrítico que, con tal de mantener indefinidamente su “statu quo”, era capaz de mentir sin pestañear, a pesar de lo cual, gracias a los nuevos vientos que, a trancas y barrancas, iba insuflando en la URSS el nuevo presidente, Gorbachov, el desastre fue menos catastrófico de lo que podría haber sido; y es que si el accidente nuclear hubiera ocurrido solo un par de años antes, cuando el “boss” de la URSS era el dinosaurio Chernenko, probablemente ahora yo no estaría escribiendo este texto ni tú, querido lector, estarías leyéndolo.

Por supuesto, habrá que conceder también su mérito al director de los cinco capítulos, Johan Renck, un cineasta sueco perito en vídeos musicales, pero que, a la vista está, cuando se pone a hacer cine sin etiquetas, es todo un virtuoso; ya habíamos visto su firma en episodios de series tan populares y notables como Vikingos (2013-2019) y Bloodline (2015-2017), pero aquí se gradúa “cum laude”.

Gran trabajo interpretativo: nos gusta especialmente Jared Harris, el hijo del gran Richard Harris, al que nunca habíamos visto tan bien. Él es Legasov, el científico que dirigió desde el punto de vista de la ciencia la respuesta al desastre de Chernobyl, y también el que tuvo que sacrificarse física, pero también profesional, social, humanamente para que el mundo conociera la verdad y, sobre todo, para que no se volviera a repetir en los otros 20 reactores existentes en la URSS, similares al de la población ucraniana. Junto a él, dos intérpretes tan seguros como el camaleónico sueco Stellan Skarsgard, que hace del líder soviético Boris Shcherbina, que aquí da, literalmente, miedo en sus primeras intervenciones, para después evolucionar, modulando su autoritarismo cuando va conociendo a Legasov y sobre todo la barbaridad que algunos inicuos funcionarios habían perpetrado alevosamente. Emily Watson, como siempre, estupenda, una de las mejores de su generación, una actriz de una intensidad y una ductilidad extraordinarias.

Amena, divulgativa, plena de sentido de la intriga, comprometida social y políticamente, denunciadora de negligencias y miserias, absorbente... todos esos calificativos cuadran perfecta, dramáticamente, con esta serie que nos pone delante de nuestros ojos los días, las semanas, los meses en los que todo (y cuando decimos todo, es todo...) estuvo a punto de irse al garete: el Apocalipsis en Ucrania.

Chernobyl - by , Nov 18, 2019
4 / 5 stars
El Apocalipsis en Ucrania