Película: Dirty dancing

Hay películas que se constituyen en acontecimientos cinematográficos de primer orden, con independencia de sus valores fílmicos; con frecuencia estos son importantes, como puede ser el caso de Casablanca, Lo que el viento se llevó o Titanic, por poner algunos ejemplos evidentes. Sin embargo, otras veces se alzan como auténticos fenómenos de masas películas que no tienen entidad real, y en las que la comunión con el público obedece a otras cuestiones. Véase el caso, por ejemplo, de la famosa Ghost (1990), endeble historia romántica en clave necrofílica que, sin embargo, tuvo una notabilísima repercusión comercial y es obra de cabecera de millones de personas (generalmente del género femenino, es cierto...). Algo similar se puede decir de Grease (1978), de Randal Kleiser, si bien es cierto que en este caso tenía cierta talla y, sobre todo, sus números musicales eran apreciables, estaban bien filmados y forman ya parte del imaginario del espectador.

El mismo caso, pero con una evidente endeblez cinematográfica, es el de esta Dirty dancing que en su momento fue incomprensiblemente uno de los grandes éxitos comerciales de 1987, siendo en realidad una comedia musical sumamente mediocre y en buena medida surrealista, por no decir marciana, muy a su pesar: el "baile sucio" que da título a la película era absolutamente inimaginable en 1963, cuando se ambienta el filme.

Se nos narra, más bien fatigosamente, la historia de una jovencita que está de veraneo con su familia; conoce entonces al bailarín del resort donde se alojan, del que lógicamente se enamora, y con quien habrá de danzar para salir de un grave apuro.

Fue esta la primera película como director del hasta entonces sólo coreógrafo Emile Ardolino, ya fallecido; lo cierto es que ni siquiera como espectáculo bailable es un filme distinguido sino más bien ramplón. Las razones del estrepitoso éxito comercial habrá  que buscarlas entonces en la obvia sensualidad del baile y en el protagonista Patrick Swayze, por aquel entonces ídolo de quinceañeras. Años después se hizo una continuación, Dirty dancing 2 (2004), con Diego Luna como más bien imposible bailarín (sus escenas como tal evidenciaban a la legua la incapacidad para la danza del por otra parte buen actor mexicano), e incluso con Swayze en un pequeño papel secundario.


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100'

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Dirty dancing - by , Jun 19, 2018
1 / 5 stars
Mediocre musical de estrepitoso éxito