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Al buen aficionado a la literatura de ficción científica no le vamos a descubrir lo que representa el ciclo narrativo iniciado por Dune, novela de Frank Herbert publicada en 1965, ganadora consecutivamente de dos de los premios más importantes dentro del género, el Hugo y el Nebula, y convirtiéndose instantáneamente en un clásico de la S-F. El ciclo narrativo fue ampliado por Herbert con otras cinco novelas más (de interés decreciente, es cierto...), componiendo con ello una hexalogía que, a su muerte, sería completada por su hijo Brian y el escritor Kevin J. Anderson, que añadirían dos trilogías a modo de precuelas, y dos novelas más en forma de epílogo de la saga. Tras un primer intento frustrado del dramaturgo y cineasta Alejandro Jodorowsky por llevar la novela original a la gran pantalla, sería finalmente David Lynch el que lo conseguiría, con el título Dune (1984) y con producción de Dino de Laurentiis. El ambicioso proyecto llegó a tener un primer montaje de ocho horas de duración, dilatado metraje que los De Laurentiis obligaron a rebajar primero a cinco horas y después a poco más de dos, con lo que la esencia de la seminal novela de Herbert, ciertamente, quedó bastante difusa, existiendo problemas de entendimiento de la trama por un montaje tan abrupto. Consecuentemente, la película fue un fracaso comercial monumental (con 40 millones de dólares de presupuesto, una fortuna para la época, solo recaudó 30 millones en todo el mundo).

Ya en el siglo XXI se hicieron dos miniseries de televisión sobre la saga, cada una de ellas de 3 capítulos: la primera, titulada Dune (2000), y la segunda, Hijos de Dune (2003), título de la tercera novela que incluía también la historia narrada en la segunda, El mesías de Dune. Ambas miniseries fueron dirigidas por John Harrison y contaron con una razonable aceptación en su difusión catódica.

Ahora es Denis Villeneuve, uno de los “enfant terrible” del cine del presente siglo, quien se ha encargado de llevar de nuevo a la gran pantalla esta mastodóntica primera novela, con un presupuesto de 165 millones de dólares; lo malo es que este primer film es la “primera parte” (aunque esa circunstancia se esconde subrepticiamente) de lo que deberá ser un díptico en el que se cuente toda la historia contenida en la novela inicial... y la segunda parte aún no está rodada, solo en fase de pre-producción, por lo que, de fracasar este primer capítulo, es más que probable que nos quedemos sin ver cómo lo termina Villeneuve...

La historia sigue, en términos generales, la trama narrada por Herbert en su primera novela: estamos en el futuro, más allá del año 10000, en una sociedad intergaláctica regida por el emperador Shaddam IV. El elemento fundamental para los viajes es la especia (en la novela conocida también como la “melange”), una esencia de sabor canela que confiere a quienes la toman, entre otros, el poder de la presciencia, con lo que los pilotos espaciales pueden viajar prediciendo el futuro y evitando colisiones y problemas en sus vuelos. La especia solo se produce en un planeta yermo, Arrakis, también conocido como Dune, cuya explotación ha estado concedida durante 80 años a la casa Harkonnen, que ha mantenido sojuzgados a los habitantes del planeta, los Fremen, pero el emperador, en un regalo envenenado, se la transfiere a la casa Atreides. El jefe de esta casa, el duque Leto, llega a Arrakis con su hijo Paul y su esposa Jessica, que pertenece a una orden religiosa de poderes sobrenaturales conocidas como las Bene Gesserit (coloquialmente llamadas “brujas”). Jessica ha adiestrado a su hijo en algunos de los poderes de la orden, como La Voz, que tiene la capacidad de obligar a ejecutar lo ordenado a quien la escucha. La orden, desde hace siglos, está llevando a cabo una serie de cruces genéticos para crear el “Kwisatz Haderach”, el elegido que tendría los poderes de las “brujas” pero con sexo masculino, lo que lo convertiría en un semidios de capacidades taumatúrgicas... Jessica alienta la secreta esperanza de que Paul sea ese elegido, pero no cuenta con que el emperador y el barón Harkonnen conspiran contra su casa y contra su vida...

Lo cierto es que nos parece que Denis Villeneuve ha hecho una primera parte de Dune muy apañada: es verdad que se pierden muchos detalles del texto original, pero eso es inevitable en un libro que, en su edición de bolsillo en español, tiene prácticamente 600 páginas y una enorme densidad en personajes y situaciones. Villeneuve, con buen criterio, ha optado por alternar las escenas dramáticas que irán desarrollando la trama (fundamentalmente la traición del emperador y los Harkonnen para exterminar a los Atreides) con impactantes escenas de acción, a la manera que, casi inevitablemente, ha de darse en cualquier producto de ciencia ficción que aspire, como es el caso, a recuperar la mastodóntica inversión y a tener un aceptable retorno de beneficios.

Villeneuve, como es sabido, es un estilista, y su película se ve con agrado, aunque es cierto que no profundiza demasiado, y pasa como de puntillas por algunos de los temas esenciales del texto de Herbert. En su conjunto nos parece un film interesante, con algunas escenas en las que se genera gran tensión, como en el ataque a traición de los Harkonnen, aunque también es cierto que algunas de las escenas, por su gigantismo, pueden inducir a la incredulidad del espectador y a “sacarlo” de la película.

Formalmente impecable, con una fotografía de Greig Fraser que utiliza hábilmente los colores ocres del desértico planeta, confiriéndole tonos dorados a una historia que hace de la tierra que lo inunda todo y de la tan escasísima agua, dos personajes más de la trama, y con una poderosa música de Hans Zimmer, con predominio de los instrumentos de viento, muy adecuada al tono solemne, mayestático de la película, Dune (en esta su primera parte de tapadillo) nos parece una obra más que estimable, que esperamos se pueda completar con una segunda parte que tenga, al menos, igual nivel, si los hados (y las taquillas...) así lo quieren...

Sobre los actores, nos parece que Timothée Chalamet es un error de casting: el actor franco-americano, por lo demás un buen intérprete para otro tipo de cine, (recordemos Call me by your name), carece del carisma que debía desprender Paul Atreides, en el futuro Paul Muad’Dib, el Elegido, el mesías de Dune: pero Chalamet tiene el mismo carisma que una caja de galletas María... Mejor nos parecen los intérpretes que encarnan a sus padres, una Rebecca Ferguson que compone acertadamente el papel de Lady Jessica, demediada entre su obligación para con las Bene Gesserit y su amor absoluto hacia su esposo y su hijo; y Oscar Isaac, el actor nacido en Guatemala que se ha convertido en un sólido pilar de la interpretación en Hollywood, que hace un majestuoso, aristocrático duque Leto. Del resto citaríamos la presencia siempre imponente de Jason Momoa, el Khal Drogo de Juego de tronos y el superhéroe pasado por agua de Aquaman, pero también la composición ambigua y (literalmente) viscosa del gran Stellan Skarsgard, casi irreconocible como el barón Harkonnen. Nuestro Javier Bardem hace un líder Fremen bastante apañado, con el tono y la apariencia que requiere un personaje de esta naturaleza.
 
(23-09-2021)


Dune - by , Sep 23, 2021
3 / 5 stars
En el planeta Arrakis, dentro de miles de años...