Película: El bosque

Sigue el hindú-americano Shyamalan con el tipo de cine que le ha dado fama, una hábil mezcla de terror, thriller, sorpresa final y, en este caso, también romance, que hasta ahora apenas si había aparecido en el comienzo de El sexto sentido y, necrofílicamente, en Señales. Su nueva película es El bosque, peculiar traducción en España para The village, que hubiera sido mejor titular como El pueblo o, como en Argentina, La aldea, aunque es cierto que el título español recoge, al menos parcialmente, el espíritu del filme, demediado entre el pueblecito en el que se desarrolla casi toda la acción y la ominosa masa forestal que lo circunda.


Una lápida, al comienzo del filme, nos sitúa a finales del siglo XIX, en el típico pueblo rural, de poco más de cien habitantes. El poder lo tiene un consejo de hombres y mujeres ya maduros, que administra los asuntos públicos y transmite a las nuevas generaciones la tradición de que en el bosque cercano unos monstruos acechan, aunque con un pacto tácito: si los lugareños no se adentran entre los árboles, los monstruos no molestarán al pueblo. Pero un grave suceso, que pone a las puertas de la muerte a un joven de la comunidad, hará que su novia, invidente, consiga permiso para atravesar el bosque en busca de medicinas para curarle.


Lo cierto es que, sin destripar la sorpresa, que centra buena parte del atractivo de la película (aunque a poco que se sea despierto se intuye por donde van los tiros...), El bosque es un thriller de terror razonablemente conseguido, al menos en la primera parte, en la que se crea una atmósfera de horror primordial (no sería disparatado hablar de Lovecraft y la literatura de los mitos de Cthulhu) más que convincente, hecha más con pequeños detalles (los niños que juegan a ver quien resiste más de espaldas al bosque, el vigilante que vislumbra sólo un momento la capa roja de uno de los monstruos) que cuando las bestias aparecen, aunque sea sólo de forma tangencial.


Pero cuando se descubre "el pastel", poco después de la mitad del metraje, la densidad del horror decae considerablemente para ser más bien una historia de aventuras, de muy inferior voltaje terrorífico. La propia sorpresa en sí misma, esa búsqueda de la pureza (no podemos decir más sin revelar la esencia de la sorpresa) es cuantitativamente inferior a las que nos deparaba Shyamalan no ya en El sexto sentido, su mejor película, sino incluso en Señales, que ya no tenía tanta fuerza.


No es, con todo, El bosque un filme desdeñable: el clímax de la primera mitad está razonablemente bien conseguido, en la tradición del cine de lugares encantados (en este caso un bosque, uno de los sitios míticos de la literatura y el cinema de terror), tiene algunos momentos de gran fuerza y una interpretación muy ajustada, destacando fundamentalmente ese nuevo valor que es Bryce Dallas Howard, hija del cineasta Ron Howard, que se perfila ya como una estrella en ciernes, si es que no lo es ya. Joaquin Phoenix, como siempre, muy seguro, aquí como el joven de pocas palabras, enamorado de una chica ciega, cuya tragedia será el detonante del descubrimiento del secreto mejor guardado de la aldea.


 


El bosque - by , Jul 25, 2017
2 / 5 stars
El retorno a la inocencia