Pelicula:

Entre los buenos aficionados al cine es bien sabida la notable tradición que tiene la cinematografía francesa en el género policiaco y las estupendas producciones que se han podido ver a lo largo de la historia, donde hay verdaderos maestros que con seguridad están en la mente de todos.

En este caso se nos cuenta la historia del millonario Gilles Fontaine, que es el dueño de uno de los más poderosos grupos empresariales del país, del que se sospecha que ha comprado la magnífica Villa Caprice, situada en el sur de Francia, con el Mediterráneo al fondo, en unas condiciones que son bastante sospechosamente cuestionables.

La acción comienza con la llegada de la policía para registrar la mansión, mientras que Fontaine está en viaje de negocios en su avión privado. Cuando se producen algunas denuncias contra él, a su vuelta recurre a Luc Germon, uno de los más prestigiosos abogados de Francia, y se pone bajo su amparo, lo que quiere decir que ha de seguir sus órdenes sin protestar, ya que el juez Madec, que lleva el caso, no está a su favor, sino más bien todo lo contrario.


El problema es que Luc Germon no es amigo de nadie, tan sólo se relaciona con su padre que vive en su casa, mientras que Fontaine no está acostumbrado a recibir órdenes, por lo que pretende hacerse su amigo, invitándolo a su espléndida villa y a navegar en su yate, ya que el abogado pretende comprarse un barco, a lo que se ofrece su nuevo cliente para aconsejarle a la compra.

Calificar esta película de thriller diríamos que sería un tanto atrevido y si pretendemos incluirla en el género de juicios como tal puede ser un poco pretencioso, ya que de lo que se trata es de cómo prepararlo para tratar de evitarlo, y de paso el posible escándalo, aunque alguien tenga que ir a la prisión de la Santé al menos unos cuantos días. Más bien diríamos que se trata de los tejemanejes que se traen entre sí todos los implicados en el caso, desde la denunciante Isabelle Jacquin hasta el juez Madec, para terminar finalmente en una breve vista a puerta cerrada. Entre tanto, y muy sutilmente, se dan casos de chantaje y de corrupción por algunas de las partes, lo que hace el proceso más interesante, y a lo que hay que añadir el sorprendente giro que da la trama al final de esta interesante historia.

El guion hace que el espectador esté embebido en la sobriedad de la trama con una narrativa contada por derecho, en la que se dan cita la corrupción de la justicia, el chantaje, la ambición, el escándalo social, la manipulación, el engaño, entre otras cuestiones, no sólo en su desarrollo sino también en los inteligentes diálogos que se producen entre los implicados, muy ajustados al tema.

La cinta está bellamente filmada por Thomas Hardmeier, aprovechando los paisajes que circundan la villa, acompañada por la música de Vincent Stora, complementada con algunos temas clásicos, que se adaptan bien a las circunstancias de la trama.

Otro de los atractivos que nos ofrece este film es el formidable duelo interpretativo que mantienen dos de los actores más prestigiados de la pantalla gala, el veterano Niel Arestrup en el personaje del abogado Luc Germon, que se inspira en el letrado francés Olivier Metzner, y por otra parte Patrick Bruel en el papel de Gilles Fontaine, con el añadido en breves intervenciones de Iréne Jacob como Nancy, la esposa de Fontaine.

En cuanto a la dirección del marsellés Bernard Stora, decir que se trata de un veterano guionista que se ha pasado detrás de la cámara convertido en un director francés fundamentalmente de series de televisión y TV-movies, ya que películas para cine tan sólo ha hecho cinco con esta que comentamos, que es la primera que le vemos en España como director, con el ritmo preciso que requiere este tema.


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104'

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El caso Villa Caprice - by , Feb 01, 2022
3 / 5 stars
Corrupción en la justicia