Película: El repostero de Berlín

Si se dice, seguramente con razón, aquello de “el amigo de mi amigo es mi amigo”, ¿no se podría decir también que “el amor de mi amor es mi amor”? Esa sería, seguramente, la premisa que propugna esta delicada El repostero de Berlín, ópera prima (quien lo diría) del cineasta israelí Ofir Raul Grazier, que además de director de cine es vídeoartista y hasta cocinero de altos vuelos, aunque a esto no se dedica profesionalmente: lo preferimos como artista cinematográfico, faceta en la que nos parece tiene mucho porvenir.

Berlín, en nuestro tiempo: a una exquisita confitería del centro de la ciudad acude de vez en cuando Oren, un ejecutivo de una empresa israelí que está desarrollando un proyecto de ingeniería en Alemania; allí traba amistad con Thomas, el encargado de la pastelería y consumado repostero. La amistad deriva pronto en amor, aunque el israelí está casado en Jerusalén y tiene un niño de 6 años. En uno de los viajes a su patria, el judío muere en accidente de coche. El repostero alemán viajará algún tiempo después a Israel en busca de respuestas. Allí trabará conocimiento con Anat, la viuda, y comenzará a trabajar en su pequeño café, sin que ella sepa quién es y qué supuso en la vida de su difunto marido...

Realmente sorprende en un cineasta neófito como Grazier una sensibilidad tan extrema para poner en imágenes esta historia de amores consecutivos. El cineasta judío opta, con buen criterio, por un cine de imágenes antes que de palabras o diálogos; de hecho, estos suelen ser poco interesantes, aportan poco a la historia. Las imágenes, sin embargo, nos llevan de la mano de lo que se nos está contando, sin necesidad de explicar nada, porque todo está explicado con miradas, con planos fijos sobre los rostros de los amantes, o de los que aún no saben que lo serán.

Thomas, el repostero autor de exquisitos postres, sentirá crecer dentro de él un sentimiento que podría ser amor, ese mismo amor que ya sintió por el marido de la que ahora le requiere (y él le corresponde) de amores. Ello ocurrirá siempre a través de largos planos en los que el espectador es forzado a tomar parte activa para sentir lo que sienten los personajes, para acompañarles en su proceso de fascinación mutua, en la evolución sentimental de dos completos desconocidos que a su vez amaron al vértice de su triángulo para terminar encontrando desalentadamente que sus propios ángulos isósceles estaban abocados a confluir en una unión a su pesar, contra toda apariencia, contra todo prejuicio religioso o social.

Exquisita en las formas, sobria, pero tan intensa en el contenido, El repostero de Berlín no alcanza la categoría de obra magistral por algún desfallecimiento del guion, que a veces se enreda en alguna escena innecesaria, algún apunte que parece fuera de tono. Pero en conjunto asombra la rara perfección de esta pequeña película sobre los sentimientos y la dificultad de mandar sobre ellos, de ordenar sobre las emociones que nos convulsionan y nos pastorean hacia donde les place. Ofir Raul Grazier se constituye entonces en la nueva esperanza blanca del cine judío, un cine liberal, que no pierde ocasión de dar un leñazo al tradicionalismo habitual de su país, ese mundo kosher que lo impregna todo, como una melaza de la que no pudieran desprenderse ni siquiera aquellos a los que, en el fondo, se les da una higa la religión mosaica, cualquier religión.

Notable trabajo del dúo protagonista, un Tim Kalkhof que está espléndido en un papel sabiamente interiorizado, aguantando admirablemente el tipo en algunas escenas en las que atisbamos levísimamente, en su rostro como de esfinge, una devastadora tormenta emocional, como sucede, entre otros momentos, cuando conoce la noticia de la muerte del amado. Por su parte, Sarah Adler, judía de origen francés (o viceversa...), a la que vimos en la interesante Avanim (2004), está magnífica en su complejo papel, una mujer estragada por la muerte del marido, al que la llegada del inopinado alemán de manos mágicas con la repostería dejará emocionalmente a la intemperie.


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104'

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El repostero de Berlín - by , Jun 22, 2018
4 / 5 stars
El amor de mi amor es mi amor