Película: El sexo lo cambia todo A veces las películas se quedan en los anaqueles de las distribuidoras con toda la razón del mundo: por ejemplo, este "El sexo lo cambia todo", cuyo título original en portugués era un delirio de la parodia cinematográfico, "Viva Sapato", remedando el clásico de Kazan, aunque con una chusquería que no recordamos desde Paco Martínez Soria (ahora con muchos más centímetros de epidermis a la vista, es cierto). Este mamarracho para el que han hecho falta tres cinematografías se rodó en 2002, y hasta 2005 no ha llegado a las pantallas españolas, pero para el interés que tiene, igual podía haberse quedado en la latas "ad calendas graecas".
La historia es un puro disparate: vieja cubana emigrada a Brasil decide volver a su tierra para poner un negocio (a eso se le llama visión comercial...), para lo que envía a su sobrina, tan buenorra de cuerpo como escasa de cerebelo, los dineros en el tacón de unos zapatos, como si fuera el zapatófono del Superagente 86. Como es de esperar, ni la vieja advierte a la mema de la sobrina de lo que le envía, ni ésta cae en hablar con su tía, con lo que el enredo está servido. Aderécese tan exigua línea argumental con otras también levísimas tramas (un buscavidas español en Cuba, que ya es sitio raro para buscarse la vida, además con un acento cubano que raro será que Castro no haya puesto precio a la cabeza del bueno de Jorge Sanz, que lo ¿interpreta?; una vieja española, que resulta que estuvo en Sierra Maestra con Fidel y compañeros mártires, que ahora sobrevive vendiendo, literalmente, meados, quizá en una involuntaria metáfora sobre la sociedad cubana actual; una pareja que se convierte en un triángulo, para desbaratarse de nuevo, aunque juntándose los vértices iguales; una pinche reportera gringa, tan ninfómana como rabiosamente anticastrista, interpretada por una actriz brasileña cuyo acento yanqui es cuando menos lamentable).
Todo ello plasmado con una lentitud y una falta de ritmo desesperantes, con una ausencia de gancho y de un mínimo fuelle cinematográfico, orquestado todo por un director, el brasileño Luiz Carlos Lacerda, que haría bien en dedicarse a su mucho más interesante faceta de productor, en la que presenta un estimulante currículo. Como director, desde luego, no pasará a ninguna Historia; como mucho, a la de los Peores Directores de Cine del Mundo (donde se encontraría con Ed Wood, por cierto, lo cual no es mala compañía, si se piensa bien...).

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90'

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El sexo lo cambia todo - by , Aug 29, 2005
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