Película: Faust. La venganza está en la sangre Brian Yuzna es, para los que no le conozcan, una especie de renovador del género de terror, en una viscosa línea de casquería y sanguinolencia que le emparenta con el "giallo" italiano. Su cine "gore" (con menudillos y amputaciones a manta) recala ahora en España, en un ambicioso proyecto llamado Fantastic Factory, auspiciado por Julio Fernández, el productor de Filmax. Hasta ahí todo bien: en España no había en los últimos años una tradición de cine de género, y menos de terror (habría que remontarse a Paul Naschy). Pero Yuzna, en Faust. La venganza está en la sangre parece mucho más interesado en los efectos especiales y en los de maquillaje que en contar una historia mínimamente coherente.

Partiendo de un cómic yanqui que, a su vez, es una versión libérrima del Fausto de Goethe, la película de Yuzna deriva pronto entre lo que quiere contar (el hombre desolado por la muerte de su amada que vende su alma al diablo para poder vengarse, para despues reencontrar la esperanza en otro amor) y lo que le va surgiendo como de improviso (un caos de miembros mutilados, cabezas cortadas, cuerpos hendidos), cambiando pronto la esencia (lo que se narra) por lo accidental (los trucos de cine para asquear al espectador con tanta carne amputada).

Una vez perdido el norte, la historia avanza a trompicones, con malos de pacotilla y actores que están de pena, incluyendo gente de la clase de un Fermí Reixach, que hace el peor comisario de Policía que se recuerda en muchos años. Así las cosas, sólo quedan detalles como el personaje de Mónica Van Campen, una ninfómana sadomaso de voz aguardentosa que es de lo poco realmente valioso en este filme de muchas ambiciones y pocos resultados, y un Supervillano, Andrew Divoff, que es enteramente Paco Umbral sin bufanda y con poderes paranormales.

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105'

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Faust. La venganza está en la sangre - by , Jan 01, 2000
1 / 5 stars
Goethe, en cómic