Pelicula:

CINE EN SALAS

La figura de Enzo Ferrari (1898-1988) es una de las más reconocidas dentro del mundo del automovilismo mundial. De familia de clase media, quedó fascinado por la primera carrera de coches que vio, siendo adolescente, y desde entonces se empeñó en formar parte de ese mundo, lo que conseguiría en sucesivas etapas, primero como piloto de carreras, después como constructor de coches deportivos, finalmente (y también renuentemente...) como constructor de coches de turismo, fabricante, entre otros, del famoso Testa Rossa, esa límpida belleza de poderoso color rojo, marcado con el célebre escudo amarillo del “cavallino rampante”. Creador de una leyenda, el sello Ferrari, en su vida sin embargo fue con frecuencia desgraciado, teniendo que asistir a la muerte de su hijo Dino, a los 24 años, con una relación borrascosa con su mujer Laura, y con una amante secreta, Lina, con la que tuvo un hijo, a la postre único heredero de su imperio.

Sobre la figura de Enzo Ferrari se han hecho varios productos audiovisuales, algunos centrados en él, como la serie Ferrari (2003), y otros en los que su figura, siendo importante, tenía un carácter más secundario, como Le Mans’66 (2019). Ahora es Michael Mann, uno de los cineastas más estilosos de Hollywood (la mítica serie Corrupción en Miami, El último mohicano, Heat, El dilema, Collateral) el que afronta llevar a la pantalla algunos meses de la vida de Enzo Ferrari, en concreto del año 1957; el año anterior había muerto Dino Ferrari, su hijo, lo que, además de desgarrar al padre, traumatizó absolutamente a la madre, Laura, que responsabilizaba a Enzo de la muerte del chico. Aparte de ello, Il Commendatore, como era conocido por sus empleados desde que se le concedió esa distinción en 1927 (por el gobierno fascista de Mussolini, por cierto...), se encontraba en la encrucijada de volver a situarse en la cúspide de las carreras de coches, acuciado por la amenaza de bancarrota por los cuantiosos gastos de su escudería, apenas cubiertos por el escaso centenar de coches que vendía a escogidas figuras públicas, como el entonces rey Hussein de Jordania, que aparece interpretado por un actor en el film. Entre los problemas de la empresa y los personales con su familia legal y la no legal, aquel tiempo sería crucial para el futuro del ingeniero y de su empresa...

Nos parece que en Ferrari, la película de Mann, hay en puridad dos films distintos, casi sin conexión: por un lado, las peripecias del empresario en busca de triunfos con los coches de la Scuderia Ferrari para así incrementar las ventas de la muy limitada cifra de vehículos de turismo y evitar la ruina; y por otro, la vida personal de Enzo, el hombre que tenía dos mujeres, dos familias, dos hijos (hasta que se le murió uno, el primogénito y legítimo). Esa disociación de un film en dos películas nos parece que no juega a favor de la obra de Mann, pareciendo que tenemos dos historias separadas, paralelas pero casi nunca perpendiculares, sin mayor relación entre ellas. Habrá que decir que, al menos en nuestra opinión, la historia familiar de Enzo nos parece cinematográficamente superior a la historia empresarial, más rutinaria, más impersonal. Pero es sobre todo en la tempestuosa relación entre Enzo y su mujer Laura donde saltan chispas de auténtico cine; es en esos enfrentamientos entre ambos, estragados por el dolor del hijo perdido, donde se encuentra lo mejor de este cineasta que, curiosamente, siempre había dado lo mejor de sí en los films de acción, como los antes citados, pero que aquí se nos revela, en ese segmento de la historia, como un cineasta con gran capacidad dramática, capaz de transmitir el dolor de una forma casi insoportable. Ello también es mérito, sin duda, de sus protagonistas, de un Adam Driver transformado físicamente para parecerse al Commendatore, pero sobre todo de una Penélope Cruz estratosférica, con la misma fuerza de las grandes divas del cine italiano: es imposible no verla en esas escenas y no imaginarse en ese mismo personaje a una Sophia Loren, a una Anna Magnani; su Laura tiene ese mismo voltaje trágico, como de Clitemnestra o Antígona, un telúrico aura griego, la madre convulsa por el dolor inmenso de haber perdido al ser que alojó en sus entrañas.

La otra parte, qué quieren que les diga, me interesa menos, quizá porque nunca entendí esa extraña fascinación del ser humano por la velocidad; como decía un amigo, “no me importa llegar segundo...”. Por supuesto, ese segmento comercialmente más vistoso, más llamativo, está ejemplarmente puesto en imágenes por uno de los directores con más clase del cine moderno: las carreras en esos vehículos, siempre rojos, tan bonitos como de aspecto como de los Picapiedra, son vibrantes y están rodadas con solvencia y profesionalidad, pero nos parecen que palidecen al lado del drama íntimo de Laura, pero también del hombre, Enzo, escindido entre dos mujeres, incapaz de poner fin a ninguna de esas dos formas familiares a las que regresa tras los sinsabores del día a día.

Película irregular, entonces, impecablemente filmada pero aquejada de esa disociación temática y estética que la lastra, Ferrari nos parece un biopic interesante, con destellos brillantísimos pero también pasajes (las numerosas carreras, no digamos los preparativos para ellas) que inducen más al aburrimiento que a la atención del espectador.

Gran trabajo interpretativo, como queda dicho, de nuestra diva por excelencia (con permiso de otras espléndidas como Ana Belén o Aitana Sánchez Gijón), Penélope Cruz, confirmando su extraordinario carisma, su ductilidad interpretativa. Adam Driver muy bien, aunque más contenido, a veces incluso demasiado... Shailene Woodley, que interpreta a Lina, la amante de Ferrari durante décadas hasta que se convirtió –a la muerte de Laura- en su esposa, compone su personaje desde la serenidad, la mujer que se sabía amada pero que no podría ser (hasta que la Parca allanara el camino) la legítima, con todos los derechos, en especial el futuro de su hijo Piero, como así sería, siendo este, a la fecha en la que se escriben estas líneas, vicepresidente y hombre fuerte de la marca que creó su padre.

(12-02-2024)


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130'

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Ferrari - by , Feb 12, 2024
2 / 5 stars
Dos películas en una